PERSONAJES

“Aquel que se dedica a diagnosticar, diagnosticar y diagnosticar, y no hace cosas, no se puede considerar un buen líder”

Una entrevista con Jonathan Malagón, ex vicepresidente de Asobancaria.

Por CUMBRE


“Muy pocos hemos tenido la oportunidad de formarnos, de educarnos, de hacer de nuestra carrera lo que queremos, y eso nos impone una responsabilidad con la sociedad de devolver a través de nuestro trabajo”.

Jonathan Malagón

Jonathan Malagón (J.M)

Juan David Aristizábal (J.D)

Jonathan Malagón es un economista, hoy vicepresidente de Asobancaria; su carrera ha sido dedicada al servicio público, a entender que un liderazgo, cuando se pone a los demás primero, hace que las cosas cambien.

Juan David Aristizábal: Jonathan, ¿en qué anda metido en este 2018?, ¿en qué anda pensando?, ¿qué anda haciendo ahora?

Jonathan Malagón: Estoy concentrado en dos cosas. Primero, trabajando fuerte en el sector financiero desde la asociación bancaria en un año que es complejo, no solamente por la coyuntura económica, sino por una cantidad de modificaciones a nuestra industria que se vienen, unas de mercado, otras de tipo regulatorio y otras importadas de las realidades de mercados internacionales.

Además, estoy dictando clase, algo que ha sido mi pasión desde que tengo 20 años. En este momento soy profesor de la Universidad Nacional.

J.D: Jonathan, desde tu experiencia en estos años de vida, de recorrido profesional, ¿por qué es tan importante poner como eje central del liderazgo el servicio a los demás?

J.M: Yo creo que nosotros estamos en una sociedad que ha avanzado mucho en las últimas décadas, en particular la última en términos de equidad de desarrollo. Nosotros somos un país de ingreso medio-alto, y en el 2030 vamos a ser un país del primer mundo. Es algo que la gente no alcanza a dimensionar.

En el 2030 seremos un país de ingreso alto. Sin embargo, los desafíos que tenemos como sociedad en términos de equidad son altísimos.

Muy pocos hemos tenido la oportunidad de formarnos, de educarnos, de hacer de nuestra carrera lo que queremos, y eso nos impone una responsabilidad con la sociedad de devolver a través de nuestro trabajo.

J.D: Vamos a jugar a la Ruleta del Liderazgo. Aparecerán unas palabras, con la palabra que salga en la ruleta cuéntanos eso qué tiene que ver con el ejercicio de liderazgo.

Jonathan oprime… la palabra de la ruleta es: escuchar.

J.M: Es fundamental, es fundamental. Uno debe confiar mucho en su intuición, sin lugar a duda, pero es muy importante pedir consejo, yo soy de las personas a las cuales el consejo no es que me lleve a la inacción, pero siempre me encanta consultar las decisiones importantes, y me siento más tranquilo tomándolas.

Y escuchar no solamente va hacia las personas con mayor ‘seniority’, escuchar a los jefes, sino también escuchar a los equipos de trabajo.

Jonathan gira de nuevo, la palabra de la ruleta es: organización.

J.D: ¿Por qué es tan fundamental tener estructura, tener organización para el liderazgo?

J.M: Porque buena parte de los desafíos en los que se encuentran las organizaciones modernas son aquellos con los que no contamos.

Es impresionante cómo las dinámicas de las organizaciones modernas traen dentro de las agendas una cantidad de cosas que uno no tenía previstas. Yo diría que si uno revisa qué va a hacer un líder empresarial en Colombia durante un día le va a encontrar tres o cuatro reuniones que salieron dentro de las últimas 48 horas. Y, por lo tanto, es muy importante que una persona tenga muy bien organizado su tiempo, muy bien organizado su día para que exista un colchón para este tipo de eventualidades. Antes, en las organizaciones de hace 20 o 30 años, era muy fácil planear lo que uno iba a hacer de aquí a tres meses; hoy en día es muy difícil, en general, que la gente pueda tener certeza sobre qué va a hacer una semana, y si no la tiene, la organización es la que da la flexibilidad para estas eventualidades.

J.D: Jonathan, para una persona que está comenzando su ejercicio de liderazgo, ¿cuáles son esas tres recomendaciones para ejercer un liderazgo efectivo donde el servicio sea el eje central?

J.M: Yo diría que una primera es la obsesión con la materialidad. Aquel que se dedica a diagnosticar, diagnosticar y diagnosticar, y no hace cosas, no se puede considerar un buen líder. Entonces lo primero que diría es, hay que ponerse metas y cumplirlas. Uno tiene que, más que por la vanidad personal que tenga, pasar por las instituciones y dejar algo. Entonces, lo primero es materialidad; no es liderazgo del discurso, es el liderazgo de los hechos.

Lo segundo es gastarles tiempo a los equipos de trabajo. Uno tiene una responsabilidad no solamente de conducción de las organizaciones, sino también de los equipos. Es muy gratificante cuando uno ayuda a formar a los que vienen detrás, cuando uno ayuda a promover nuevos liderazgos emergentes, cuando uno se va de una organización y lo releve alguien que trabajó con uno.

Eso debería ser una máxima, siempre que se vaya de una organización tenga listo un numero dos, y siempre que se vaya alguien de su equipo tenga listo un numero dos.

Lo tercero es la comunicación. Yo pensaría que todavía tenemos muchos desafíos en términos de comunicación, y acá en Colombia yo creo que se subestima la comunicación; por los afanes del día a día, lo pesado de las agendas, lo complicado del tráfico y demás hacen que los tiempos de un líder empresarial, o en el sector público, estén siempre consumidos en cumplir las agendas del día a día. Es muy importante en las sociedades de la información. Hoy en día hay que destinar un pedazo generoso de la agenda para comunicar, hay que sacar tiempo para las redes sociales, hay que sacar tiempo para conversar con los clientes, hay que sacar tiempo para estar de cara al ciudadano cuando uno es un funcionario público, eso es muy importante.

J.D: El ejercicio del liderazgo que Jonathan Malagón nos propone es un liderazgo donde ponemos en el centro a los demás, donde le dedicamos tiempo al equipo, donde los escuchamos, donde buscamos entender qué les duele y donde hacemos que nuestro ejercicio de liderazgo sea con propósito, y ese propósito esencial se llama servir.