Tenemos que hablar: cambios necesarios en la relación humano-naturaleza

PERSONAJES

Tenemos que hablar: cambios necesarios en la relación humano-naturaleza

Un emprendedor social nos muestra el camino para reconectarnos con la naturaleza.

Por María Lucía Roa*


Luis Alberto Camargo, fundador y director de la Organización para la Educación y Protección Ambiental (OpEPA), es un emprendedor social que ejerce un liderazgo desde el corazón cuyo propósito es crear conciencia sobre el cuidado del medio ambiente.

Fundada en 1998, OpEPA es pionera en una educación basada en naturaleza, educación ambiental, y actividades al aire libre.

El propósito fundamental de OpEPA es contribuir a la construcción de una sociedad conectada con la Tierra para que actúe de una manera ambientalmente sostenible. Esto implica democratizar el acceso a las herramientas y acciones que reducen el impacto humano sobre el planeta y construir un modelo participativo que promueva la regeneración ambiental del ecosistema. Adicionalmente, OpEPA desarrolla metodologías para que los educadores (maestros, guías, padres de familia) fortalezcan sus habilidades de reconectar a sus estudiantes con la tierra, aumentando su sentido de pertenencia y empatía con la naturaleza.

A finales de los años 90, Luis Alberto identificó un vacío importante en el ámbito de desarrollo de los niños colombianos, considerando que estaba afectando de forma crítica las posibilidades de construir una sociedad sostenible y pacífica hacia el futuro. Debido a factores como el acceso limitado al campo y a áreas naturales – por asuntos de orden público – y el aumento de distracciones tecnológicas, Luis Alberto observó la manera como los niños colombianos se alejaban cada vez más de la Tierra y carecían de oportunidades para vivir experiencias directas en la naturaleza, lo que les impedía apropiarse del conocimiento de su entorno y desarrollar el sentido de pertenencia hacia el planeta.

Esta convicción lo llevó a enfocar la acción de OpEPA en crear oportunidades de aprendizaje a través del contacto directo con la Tierra. De esta manera, se vislumbró una industria de educación al aire libre, experiencias de campo reales, brindando una gran variedad de alternativas para los niños. En medio de este proceso, la OpEPA desarrolló el concepto de Educación Basada en la Naturaleza, integrando procesos de aprendizaje de cualquier tema o asignatura con el poder de la naturaleza como entorno de aprendizaje y la importancia de comenzar a reconocer que somos parte de un sistema viviente interconectado e interdependiente.

OpEPA ha trabajado con más de 100,000 estudiantes (70% provenientes de comunidades de escasos recursos); ha entrenado a más de 7,000 educadores y guías de naturaleza en metodologías innovadoras para la educación ambiental y el trabajo al aire libre; y ha formado y empoderado 89 grupos de jóvenes líderes ambientales en el país, por medio de Ecoclubes.

Esto nos dice Luis Alberto acerca del liderazgo:

En su concepto, ¿un emprendedor social es un líder?

Todo emprendedor social tiene características de liderazgo. El liderazgo existe de muchas formas, por lo que es difícil determinar si todo emprendedor social es un líder o no. Considero que los emprendedores sociales tienen una visión de cambio y están dispuestos a invertir su tiempo y energía en acciones para generar el cambio que imaginan. En este sentido son líderes, ya que para mí un líder es una persona que tiene una visión clara, que aporta al bien común, y que actúa persistentemente en la búsqueda de esta visión.

¿Cómo define su actividad al frente de OpEPA?

Mi rol al frente de OpEPA tiene dos aspectos:

Primero, es el rol de un rompehielos, en donde todos los días enfrento resistencia y busco generar una transformación en las narrativas que hemos apropiado los seres humanos y la importancia de volver a incluir a la naturaleza en nuestra visión del mundo. Transformar esta narrativa implica transformar el sistema educativo y la forma en que vemos el desarrollo, entendiendo que la única manera de superar los retos sistémicos que enfrentamos en el planeta es trabajando con la naturaleza, reconociendo que somos parte del sistema de vida y actuando como seres inteligentes (homo sapiens), buscando armonizar nuestro desarrollo con los procesos de todos los seres vivientes de la Tierra.

Segundo, es el rol de tejedor y conector. Debo buscar personas que resuenen con estas ideas, e identificar las formas de conectar partes del sistema actual de manera diferente para comenzar a generar los cambios necesarios.

Después de 20 años impulsando OpEPA, considero que mi actividad liderando la organización ha sido realmente una actividad de perseverancia y persistencia – terquedad si se quiere –, fortaleciendo la capacidad de seguir hacia adelante en contra de la corriente, buscando no corromper el propósito y mantener la inercia, independientemente de que el dinero quiera acompañar o no al proceso: un balance difícil en nuestro modelo de sociedad. En estos procesos de cambio sistémico considero que lo más difícil es no dejarse absorber por el mismo sistema que uno está tratando de cambiar.

¿Qué cambios concretos se han producido en niños/jóvenes que viven la experiencia y metodología de OpEPA?

Hemos visto que los participantes en los programas de OpEPA han salido a convertirse en jóvenes activos que incorporan aspectos de la naturaleza en sus decisiones del día a día, personas un poco más empáticas hacia el entorno, que están definiendo el bien común como algo que va más allá de solamente el bien humano. Vemos muchísimos niños que fueron influenciados para estudiar temas ambientales o educación y trabajar en emprendimientos enfocados a mejorar las relaciones del hombre con la naturaleza.

Por otro lado, en comunidades rurales vemos niños y jóvenes que después de pasar por el colegio y los procesos de fortalecimiento del liderazgo ambiental que OpEPA facilitó, están liderando en sus comunidades cambios importantes, generando oportunidades para mejorar su calidad de vida e incorporando los temas ambientales.

Vemos una industria de turismo de naturaleza que está empezando a reconocer y fortalecer su rol como intérpretes y conectores de la gente con la Tierra. Comunidades locales fortaleciéndose y apropiándose de su territorio desde su capacidad para “enamorar a otros” de la magia natural a su alrededor.

Por último, vemos un sistema académico que está comenzando a incorporar el concepto de Educación Basada en Naturaleza y abierto a incorporar técnicas y nuevas metodologías en los procesos de aprendizaje. Maestros dispuestos a cambiar la forma como enseñan para permitir que los niños exploren y descubran la ciencia, el arte, la literatura, las matemáticas o cualquier asignatura, en contacto con la naturaleza.

¿Cree factible generar cambios de conducta en población adulta, con respecto al cuidado del entorno?

Considero que los adultos generan cambios de hábito impulsados por las realidades difíciles que estamos enfrentando como población. Un buen ejemplo es la escasez de agua por lo que cambiamos nuestra conducta (hábitos) para cuidar el agua, sin embargo veo difícil generar cambios profundos.

Ahí es donde los niños juegan un papel fundamental ya que la nueva conciencia de los niños afecta muchísimo las percepciones de los adultos y su forma de actuar. Para lograr un cambio de conducta permanente debemos cambiar la forma en que sentimos las relaciones con la naturaleza y con las otras personas, entendiendo que debemos realmente fomentar la empatía no sólo entre la gente sino también con la naturaleza. Debemos reconocer que somos parte de un sistema de vida que incorpora todas las especies de la naturaleza y en donde nuestra condición de sistema complejo interdependiente e interconectado requiere que actuemos de una forma muy diferente a la que venimos actuando en el último siglo.

El paradigma en la actualidad debe ser la convicción de que el cuidado de nuestro entorno es el cuidado de nosotros mismos. Al colocar al ser humano primero terminamos pensando que lo esencial es cuidarnos sin tener en cuenta el impacto que esto puede generar en nuestro entorno.

Este cambio de cultura va a requerir cambios en toda la población de forma simultánea y permanente, es un cambio que no va a ser tan rápido como quisiéramos (y necesitamos). Problemáticas como el cambio climático y el colapso de la biodiversidad deben ser alicientes importantes para generar cambios de conducta en los adultos que nos permitan sobrevivir como especie para posteriormente construir un nuevo modelo de desarrollo no sólo sostenible sino que busque regenerar los sistemas de vida y de soporte que hay en el planeta.

Colombia es un país de regiones, ¿son similares los resultados logrados en responsabilidad ambiental entre las diferentes regiones?

Colombia es un país increíblemente diverso no sólo en naturaleza y etnias sino también en culturas. Desafortunadamente la cultura del desarrollo occidental (consumo, acumulación de riqueza, etc.) es la que unifica los objetivos de casi toda la población colombiana. Sólo hasta los últimos años la población rural y mucha de la urbana está empezando a reconocer la importancia de proteger los ecosistemas y en especial el agua.

En las poblaciones con las que hemos trabajado en diferentes partes del país hemos visto que hay receptividad y apertura a conectarse con la tierra. Sin embargo, vemos que la lucha por “salir de la pobreza” o “desarrollarse” genera una dualidad compleja de enfrentar. Considero que es muy diferente la realidad de las mega ciudades como Bogotá y la de los pueblos y zona rurales. Vemos que en área rurales es más fácil que los niños apropien el aprendizaje, ya que no tienen las mismas presiones que en la ciudad. Los sistemas en Bogotá y otras ciudades grandes son un poco más rígidos que en zonas rurales.

Desafortunadamente el compromiso todavía está amenazado por la búsqueda de adquirir más y el concepto de riqueza que asocia la acumulación, el dinero y el consumo a la evolución de la persona.

¿Cómo lograr inspirar el liderazgo positivo, sea en pequeña o gran escala?

En OpEPA creemos que el liderazgo positivo tiene que salir del corazón. Por lo tanto, para inspirar este tipo de liderazgo es fundamental fomentar el despertar del corazón o, en otras palabras, la empatía – con otros y con la naturaleza – conectando tres partes del proceso humano que son: el conocimiento, la experiencia corporal directa, y la experiencia emocional positiva, todo enfocado en un fin que apunte al bien común. Es ahí – en el bien común – donde comenzamos a pensar en el bienestar de “nosotros” (incluyendo la naturaleza) como mecanismo fundamental para encontrar el bienestar “mío”.

* María Lucía Roa lidera la organización PHD (Podemos Hacer la Diferencia), que trabaja de la mano con emprendedores sociales para ayudar a difundir sus proyectos. Es una convencida de que todos los seres humanos pueden y deben dejar el mundo un poco mejor de lo que lo encuentran al nacer.


Carta a un profesional en tarima

IDEAS

Carta a un profesional en tarima

En un panorama con tantas opciones es una obligación marcar la diferencia. Consejos prácticos para ser un mejor conferencista.

Por Jimena Bravo Buitrago*


Estimado conferencista,

Después de tantas conferencias, tantos conferencistas, de entender lo que en el fondo quieren todos los clientes, me atrevo a darte algunas sugerencias para que logres compartir, de una manera efectiva, tus ideas desde una tarima. Esto no pretende ser un manual rígido e inquebrantable, es solo un listado de aquellas cualidades que tienen esos conferencistas con los que me encanta trabajar, no solo por capricho personal sino porque cumplen con los objetivos, transmiten y acompañan a los clientes de principio a fin.

Una de las cosas que aprendí en la universidad y que hasta hoy me ha servido en mi trabajo son las famosas preguntas ¿QUÉ?, ¿QUIÉN? ¿CUÁNDO?, ¿DÓNDE?, ¿POR QUÉ? y ¿CÓMO? Estas preguntas se convierten en la carta al niño Dios, un punto de partida para conocer las necesidades del cliente y organizar una conferencia espectacular.

El ¿QUÉ?

Diríamos que es fácil ya que la respuesta es obvia: una conferencia. Pero la verdad es que se trata en realidad de la oportunidad que tiene un conferencista para hacer de esos 90 minutos una experiencia única. La frase “Nunca hay una segunda oportunidad para una primera impresión” es cierta y no solo me refiero a imagen personal, sino también al carisma y la confianza que genera el hecho de saber que todo está listo porque estás preparado para hacer de ESA conferencia la mejor que has hecho.

Un tip es organizar un brief, un formato con las preguntas que necesitas que el cliente responda y todos esos detalles que van a hacer de la presentación algo especial. Es importante recordar que cada presentación es una audición para la siguiente. En el ¿QUÉ? también es importante hablar del tema de la conferencia y con esto la importancia de saber especializarse; por más de que yo sepa cocinar, de perros y de tecnología no puedo venderme como un especialista en los tres temas: no hay nada peor que un conferencista que quiere hablar de TODO; eso, simplemente, no genera confianza a ojos del cliente.

El ¿QUIÉN?

Es vital en una conferencia. En este punto podemos hablar de la importancia de conocer al cliente y de saber cuál es el perfil de los asistentes que van a estar en la presentación. Muchas veces no recibimos mucha información por parte del cliente y también es cierto que algunas veces el cliente ni siquiera sabe lo que quiere, pero si hacemos las preguntas correctas e investigamos un poco podemos obtener datos del cliente y hasta encontrar información de eventos pasados.

En cuanto al perfil de los asistentes, no hay nada más incómodo que llegar a dictar una conferencia en jeans cuando los asistentes, por política, deben usar corbata, o que triste llegar con corbata a hablarle a los millennials que trabajan usando sus Converse favoritos. Yo entiendo que se puede argumentar que la esencia de la persona se ve reflejada en la forma en la que se visten y que no se debe comprometer por nada del mundo, PERO uno se puede vestir de sport y ¡sacarla del estadio! La importancia del QUIÉN es saber a quiénes les vas a hablar para determinar la mejor forma de comunicarse con ellos escogiendo las palabras indicadas y detalles como la ropa que usaras ese día.

El ¿CUÁNDO?

Tal vez hablar de la fecha no es tan determinante en estos casos, pero si hablamos del tiempo sobra decir que es importante conocer cuánto tienes destinado para la conferencia; 90 minutos incluyendo preguntas es la duración estándar pero lo importante es saber distribuirlo, tener un hilo conductor que hace de la conferencia una historia lógica y ordenada, con introducción, puntos clave y conclusión. Un tip es que tengas preparada una frase de cierre de tal forma que si en el camino te recortan el tiempo puedas concluir sin que el público note el cambio de planes.

El ¿DÓNDE?

En mi familia siempre se repite el viejo dicho “Donde fueres has lo que vieres” y con esto no pretendo decir que hay que convertirse en una mala imitación de una persona que no eres, solo me refiero a que la cultura es definitiva para transmitir un mensaje y en este punto volvemos a hablar de la importancia del ¿QUIÉN? De conocer las personas a las que le vas a hablar.

Conozco casos de conferencistas internacionales que deciden contar un chiste del que solo se ríen ellos mismos; a esos se les suma el conferencista que usa palabras que son poco comunes o completamente desconocidas en esa ciudad, y eso que todos hablamos español. El ¿DÓNDE? También me sirve para hablar sobre la parte técnica en un lugar específico. Me refiero a lo que necesitas para dictar la conferencia, no asumas que el cliente va a tener un micrófono inalámbrico para que puedas mover tus manos libremente, ni un proyector de alta definición que también funcione en exteriores o en un salón iluminado, ni un cable para conectar tu MAC al proyector, ni un clicker que te sirva para pasar las diapositivas. Esa es tu responsabilidad; no solo hay que solicitárselo al cliente sino que además se debe pedir un espacio para realizar una prueba técnica que te dé la seguridad de que todo está funcionando bien.

El ¿POR QUÉ?

Se convierte en el objetivo de la conferencia, esa razón por la cual ese cliente decidió dejar en tus manos la responsabilidad de transmitir un mensaje. La respuesta a esta pregunta te la da el cliente, nadie más. Siempre recuerdo un caso en el que uno de mis clientes me pidió fortalecer el emprendimiento en un grupo de personas y yo me imaginé todo menos que se tratara de un grupo de amas de casa que querían generar ingresos adicionales para su familia.

Para este momento ya tienes el tema, conoces la duración de la presentación y sabes quiénes son las personas que van a asistir. Ahora piensa en el objetivo, ¿Por qué se va a realizar el evento? ¿Qué mensaje les tiene que dejar a los asistentes? ¿Qué valores se deben trabajar para mejorar los resultados a nivel personal y corporativo? Estas son solo algunas de las preguntas que puedes hacerle al cliente y que ayudan para organizar el contenido de la conferencia. Es importante tener en cuenta que aunque todas las conferencias se hacen a la medida de las necesidades del cliente no todas se construyen desde cero, simplemente se pueden amoldar con el uso de ejemplos, casos de éxito, videos e imágenes que permiten hacer énfasis en esos temas que más te sirven para transmitir el mensaje.

El ¿CÓMO?

Es lo más importante y para mí es clave al momento de seleccionar los conferencistas que le voy a ofrecer a mis clientes. En el ¿CÓMO? incluyo un powerpoint impactante: con colores, imágenes y videos que capturen la atención de los asistentes y que marquen la diferencia; en Colombia tenemos diseñadores espectaculares así que “Zapatero a tus zapatos”, dejemos en sus manos la posibilidad de transmitir con imágenes el mensaje que tan acostumbrados estamos a querer transmitir con texto; las diapositivas no son para textos extensos, son para frases y palabras claves que, entre otras, le sirven al conferencista de guía, para no perder el hilo conductor y controlar la duración de la charla.

En el ¿CÓMO? también podemos hablar del uso del atril; sí, ese lugar donde solo se hace la persona que sigue un libreto, el presentador. Para mí un buen conferencista no puede estar más que distanciado de ese lugar, no escondan la ansiedad detrás de un atril, mejor liberen la ansiedad interactuando con el público, caminando en la tarima, con las manos fuera de los bolsillos, demostrando la confianza que tienen como oradores y el manejo que les sobra del tema y el espacio.

En conclusión y cerrando este pequeño manual te diría que además del conocimiento y de la planeación ¡nunca debes olvidar la personalidad! Generar empatía con el cliente para que no sea la última vez que se vean o simplemente para activar el voz a voz que hará crecer las oportunidades. Un buen conferencista es una persona que tiene el conocimiento, que sabe planificar y que de alguna u otra forma se convierte en un ejemplo para las personas que tienen la oportunidad de asistir a una de sus charlas. ¡Mucha suerte!

 

* Jimena Bravo es administradora de empresas de Georgia Institute of Technology. Es fundadora de The Squad, compañía que ofrece soluciones de marketing y conferencistas nacionales e internacionales como complemento a las estrategias de marca de las empresas.

 

¿Qué tal si rematas esta lectura con un poco de teatro? El emprendedor tiene que creerse su propio éxito


"La base del liderazgo es el amor"

PERSONAJES

“La base del liderazgo es el amor”

Una entrevista con Mila Vargas, fundadora de Mila Pastelería.

Por CUMBRE


“Yo pondría los miedos en una lista y enfrente de cada miedo pondría cómo lo combatiría”.

Mila Vargas

Mila Vargas

Mila Vargas (M.V)

Juan David Aristizábal (J.D)

Mila Vargas es una empresaria que nos ha demostrado que, cuando el liderazgo se ejerce con creatividad y amor, se puede cambiar el mundo, crecer las empresas y hacer que los empleados vivan una vida más dulce y más feliz.

Juan David Aristizábal: Mila, el ejercicio de liderazgo tuyo sin duda demuestra que no es de A a B, sino que va, viene y explora. Hay un elemento común y es la creatividad, un ejercicio de liderazgo donde has combinado elementos y donde tu curiosidad siempre ha estado. ¿Por qué crees que los líderes deben ejercer un liderazgo donde se use la creatividad, la imaginación y la invención?

M.V: Yo creo que el liderazgo es un arte. Entonces, cuando algo funciona como si fuera arte, así como la cocina, pues te tienes que mover a través de algo, ¿cierto?

Cuando eres líder y no empiezas a cambiar, a ser creativo, a innovar, pues te vas a estancar, te vas a quedar quieto. Yo si siento que el liderazgo tiene unas bases que te mueven.

J.D: Mila, ¿qué significa eso de liderar con el amor?

M.V: La base más importante del liderazgo es el amor. Cuando tú te mueves con amor, recibes amor. Cuando tú te mueves diferente, vas a recibir diferente.

J.D: Alguien nos pregunta ¿qué significa eso en la práctica?, ¿qué significa ejercer el liderazgo con amor?, eso en el día a día ¿cómo se ve?

M.V: El liderazgo con amor es el trato bueno. Yo estoy completamente convencida de la importancia en la forma como se le puede llegar a la gente. Cuando le llegas a la gente con amor, tienes mejores resultados.

J.D: ¡Vamos a jugar la Ruleta del Liderazgo! Hay una serie de palabras, cuando salga una, cuéntanos, ¿qué significa esa palabra para ti según el ejercicio de liderazgo que tú haces?

Mila oprime… la palabra de la ruleta es: inventar.

M.V: Inventar es crear.

J.D: Tú has hecho una cosa muy interesante con las palenqueras. Tradición, pero nuevos productos. ¿Por qué los líderes tienen que inventar nuevas cosas?

M.V: Con las palenqueras, yo sueño que las cocadas en Colombia sean como los macarrones en París. Entonces, es inventar presentaciones. Yo con ellas tengo una conexión muy fuerte porque siguen su tradición, pero yo les pongo lo nuevo. Les invento cosas nuevas, les invento torres. Lo mismo en los postres.

J.D: No es algo desde cero, no es inventarse la rueda, sino, adaptar cosas de las tradiciones. Traer del pasado, ir al futuro.

M.V: Por ejemplo, cogemos todas estas cocadas y las hacemos de café, ginebra, jengibre, de limonada de coco. De una cantidad de sabores que se están inventando, porque eso no existe. Existen las cocadas tradicionales y ya.

Mila oprime… la palabra de la ruleta es: soñar.

J.D: Mila, ¿por qué los líderes deben soñar?

M.V: Esa es mi palabra preferida en el mundo. El sueño. Cada vez que hago una entrevista de trabajo le pregunto a la gente que se sienta en frente mío ¿cuál es tu sueño? La gente que no sueña no tiene ilusiones. Yo creo que los sueños los debe tener uno en la mente y en el alma para poder sacar algo adelante. Si tu no sueñas, ¿qué esperas?, ¿qué ilusión tienes?

J.D: Mila, regálanos tres tareas para una persona que quiera ejercer su liderazgo hoy.

M.V: Yo siempre tengo un lema que dice: todo con dulce amor se puede.

Entonces, que primero haga una lista de todas las cosas con amor. ¿Cómo puedo dirigirme a la gente?, ¿cómo puedo dejarle tareas?, ¿cómo puedo evaluar a la gente?, ¿cómo llamarle la atención a la gente? Es muy diferente si tú lo haces con o sin amor.

La segunda, los sueños. Esa es una de mis palabras preferidas en la vida. Entonces que escriba sus sueños materiales y sus sueños espirituales.

La tercera, los pondría a escribir los miedos. Porque los miedos no te dejan subir y progresar, y un líder con miedos está frito. Yo pondría los miedos en una lista y enfrente de cada miedo pondría cómo lo combatiría. El miedo es una de las cosas que no dejan surgir a nadie, no solamente a un líder, sino a cualquier persona. Pero en un líder el miedo no puede existir.

O sea, el miedo no te deja. Entonces, voy a abrir un negocio y no, mejor no lo abro porque que miedo que me vaya a quebrar. No puedo. Un líder tiene que pensar que, si va a tener 200 empleados, no le puede dar miedo.

J.D: Mila Vargas es el ejemplo de un liderazgo que se ejerce con amor. Donde usamos el amor y la empatía para entender a los demás. Donde sabemos que nuestros sueños son esa gasolina que nos hace movernos. Pero, donde nuestros miedos pueden ser nuestro gran obstáculo. Para eso hay que hacer listas concretas de cómo los vamos a enfrentar. Mila Vargas, el ejemplo de sueños, creatividad y amor para cambiar a Colombia.


Estrategia y cultura, aguas de un mismo río

IDEAS

Estrategia y cultura, aguas de un mismo río

Cada vez más los líderes empresariales advierten la importancia de la cultura organizacional. Aprenda cómo ésta puede coexistir con la estrategia.

Por Gustavo Ordoñez*


El desafío es volver la estrategia y la cultura aguas de un mismo río. En nuestra experiencia, alrededor del 85% de las compañías no han alineado su estrategia y su cultura.

Recordando al profesor Henry Mintzberg por dos de sus más interesantes obras, ‘The Fall and Rise of Strategic Planning’, y El safari a la estrategia, concuerdo con que el estudio de la estrategia empresarial ha pasado por una serie de etapas muy interesantes, y turbulentas; donde han figurado importantes estudiosos, investigadores y autores de los cuales la mayoría de nosotros hemos adquirido conocimientos diversos en la materia, y que en cierto modo se nos convirtió en una moda que terminó siendo instrumentalizada. Así mismo, hablar de planeación estratégica no es lo mismo que el desarrollo de pensamiento estratégico.

Hace 20 años incursioné, desde mi vida laboral, en el desarrollo de ejercicios diversos de planeación estratégica, y hace unos pocos años, ya como emprendedor y empresario independiente en procesos de entrenamiento y consultoría, y a riesgo de parecer irreverente para algunos y hasta hereje para otros, decidí abandonar la escuela de la planeación estratégica.

Decidí transitar entre la zona del aprendizaje, de la innovación y la ejecución, para terminar en el desarrollo de una metodología de estrategia, basada en el pensamiento estratégico y el propósito transformador, lo que desató un idilio de más de 40 años que han venido sosteniendo los términos planeación y estrategia.

He visto innumerables escritos de visión y misión (debo decir que tengo un par de diapositivas, que no uso nunca, que indican cómo formularlas) colgados de la pared de muchas empresas, y no veo ni en el entorno, ni en la organización, señales de impacto producidas por visibles transformaciones que guarden coherencia y relación con lo que dicen esos textos. Muchas compañías finalizan sus ejercicios de planeación estratégica con gran satisfacción, con la redacción de unas muy lindas visiones y misiones.

Mi intención es benévola, constructiva y no destructiva. Es la de aportar, como se dice, un granito de arena desde una aproximación que se nutre en el enfoque que defiendo, promulgo, sobre el cual me declaro un activista y evangelizador, ‘el propósito transformador’.

Quiero invitar a que la estrategia sea UNA. No deberíamos hablar de estrategias. La estrategia es sobre lograr ser singular, disruptivo, enamorador de nuestro público, de nuestros actores, clientes, pero es solo una. De allí en adelante serán tácticas. Invito a compartir que, en últimas, la verdad del asunto se verá a la hora de la ejecución. La diferencia entre competidores será la ejecución, no a la luz de frías métricas, sino a la luz de resultados transformadores.

Acepto que tengamos una misión y una visión, pero con contenidos muy diferentes. Planteo las siguientes aproximaciones, con la aclaración que han sido propuestas desde la práctica, la experiencia y la aplicación con algunas organizaciones líderes, y funciona.

El propósito (estratégico), tiene que ver con definir la intención de realizar algo por el mundo, para el logro ético de una transformación que conlleve a mejores estándares de vida. Todas y cada una de las empresas, y de las personas, deberíamos tener un propósito.

En este contexto metodológico, la misión tiene que ver con las tácticas que vamos a ejecutar, por medio de acciones e iniciativas, para construir ese propósito estratégico. Y la visión es la forma como queremos ver el mundo, y a sus habitantes, cuando hayamos avanzado en el desarrollo de nuestro propósito. Esto ya está funcionando en nuestro medio empresarial, como he citado, con varias empresas que le están apostando a salirse de la zona cómoda e ir a la zona de la transformación.

Hay un nuevo paradigma que representa para el líder un mundo dual a la hora de gerenciar la esencia de la empresa, entendida desde un punto de vista de organización o de su propia vida; la esencia la vemos desde dos perspectivas, la esencia del componente de negocio es la estrategia, y la esencia del componente organizacional es la cultura.

El desafío es volver la estrategia y la cultura aguas de un mismo río. En nuestra experiencia, alrededor del 85% de las compañías no han alineado su estrategia y su cultura. Es más, no tienen una sólida definición estratégica y tampoco de cultura. Los paradigmas aparecen de nuevo en acción. Nos hemos quedado estancados en el tiempo. La mayor parte de los gerentes han asumido su gran responsabilidad, supuestamente por la gestión de la estrategia que ha tenido una connotación técnica y metodológica.

Del otro lado de la orilla, la cultura; al tratarse de las más profundas creencias y comportamientos del ser humano, es un tema ‘soft’, que en la mayoría de los casos se asigna a las áreas de recursos humanos. ¡Cuidado!, en alguna ocasión mencioné con una colega que lo que un líder gerencia son comportamientos. Y ellos varían con una frecuencia inusitada, porque son parte del ser humano, he allí la gran complejidad para el líder, y no necesariamente para el Gerente de recursos humanos.

Una de nuestras primeras recomendaciones, a la hora de hablar de la ejecución distintiva de una compañía, es la ubicación de la función de la gente (gestión humana o sus denominaciones similares) como el ala derecha del avión guiado por el CEO. El ala izquierda es la estrategia. Es sencillo, a la hora de establecer la esencia del negocio (estrategia), ¿quiénes serán responsables de su comprensión y ejecución de manera magistral y distintiva?, pues las personas con comportamientos, habilidades, valores y creencias bien fundamentadas. Está demostrado que culturas con profundas convicciones, sistemas de creencias sólidos, y propósito, mejoran sensiblemente su ejecución y desempeño hasta en un 30%.

En el ámbito de la cultura hay dos concepciones, una convencional y otra muy ligada a la cultura del propósito:

 

Cultura convencionalCultura con propósito
Visión, MisiónPropósito Transformador
Objetivos, metasTransformación
Recurso humanoAgente transformador
DirectivoLíder con propósito
Manda el poder y jerarquíaVence la creatividad y el talento
Escrito en piedraTodo puede ser mejorado
Fallar es maloFallar es parte del aprendizaje
 Obsesión por el controlObsesión por el valor humano

 

Una de las ideas que más choca es decirle a un equipo directivo que en adelante su HRO (Human Resources Officer) estará ligado directamente con la productividad del negocio. ¿Cómo así?, Si los de Recursos Humanos hacen capacitaciones, pagan la nómina, diseñan competencias Y coordinan actividades de la función de servicios compartidos.

Las empresas líderes están rompiendo las barreras mentales para dar espacio a una sinergia muy fuerte entre estrategia, gente y cultura. Ahora es usual trabajar en un ejercicio de pensamiento estratégico en donde no solo el CEO, el CMO, el COO, etc., son los protagonistas. ¡Recordemos que la ejecución de la estrategia marca la diferencia!, y la capacidad de ejecución la podemos moldear desde la definición de los principios de cultura.

El famoso Jack Welch, el empresario que salvó a General Electric de su crisis financiera en los años 80, cuenta uno de sus fracasos al comprar un banco de inversión, dice que falló porque compró una empresa con una mala cultura. En los modelos estratégicos, que la mayoría estudiamos en nuestras escuelas de negocios, no se observa una variable a estudiar, y medir, asociada al efecto de la transformación de cultura sobre los resultados de la compañía.

Algunos otros casos nos dan cuenta de ello; Richard Branson, con cerca de 400 compañías en ‘El estilo Virgin, habla de liderar, escuchar, aprender y reír, todas facultades o competencias muy propias de la dimensión de la cultura. Herb Kelleher, presidente de una de las más exitosas líneas aéreas, líder en el segmento de bajo costo, cita como eje de éxito su foco en la cultura y el humanismo con la gente.

A manera de resumen quisiera compartir cinco claves de ejecución basado en la sinergia de estrategia y cultura:

 

  1. Sea humilde y haga un acto de consciencia de la realidad. Una de las características clave de un líder es el realismo con humildad.

 

  1. Tenga claro su propósito transformador (de vida). Si no tiene claro su propósito, ¿cómo logrará saber si lo que hace lo apasiona?, ¿cómo va a lograr aportar a la construcción de un propósito de negocio y de cultura?, ¿cómo va a lograr ser distintivo o singular?

 

  1. Defina un propósito estratégico que transforme. Piense en grande con realismo. Su dominio ya no es su competidor o su mercado cercano. Sea contraparadigmático, pregúntese varias veces PARA QUÉ hace lo que hace. Su campo de acción es el mundo, defina cómo va a transformar grandes realidades. Recuerde que el mundo lo necesita para que lo ayude a ser un mejor lugar. Así se le darán los resultados más fácil y rápido.

 

  1. Construya una cultura de líderes transformadores con principios humanos y de negocio sólidos. Apóyese en gente que sabe más que Usted. Use la dialéctica socrática y construya, no imponga. Conozca a su gente y su negocio. Fije metas ambiciosas y no las olvide. Expanda las habilidades de las personas dejando que transiten entre la zona del aprendizaje y el desempeño.

 

  1. Diseñe su modelo de negocio con base en disciplina, singularidad y amor por su cliente. Enamore a su cliente. Hoy en día los clientes compran ‘creencias’ y calidad de vida, no productos fríos. Salga de la zona de confort.

 

Nuestros modelos de pensamiento, de liderazgo, y ejecución, tienen que pasar por un colador que decante las viejas prácticas, y nos lleve muy pronto a actuar de manera disruptiva.

 

“La Humanidad está llamada a tomar conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilos de vida, de producción y de consumo”

 

Papa Francisco

 

*Gustavo Ordoñez es fundador de la empresa creSIENDO.


Un día en Rusia: ¡Eso es liderazgo!

HISTORIAS

Un día en Rusia: ¡Eso es liderazgo!

Poco a poco el recuerdo del mundial se desvanece y un colombiano que vive en el exterior quiso inmortalizar una escena que lo reconectó con su país.

Por David Callejas*


Tomo el vuelo para casa en minutos, con unas ansias enormes de ver a mi esposa y mi hijo. Me voy de Rusia solo, como llegué; con lágrimas de felicidad por lo vivido, pero con una desazón enorme de no poder continuar esta aventura. Puede parecer exagerado para aquellos que no lo han vivido, pero luego del nacimiento de Luciano, estos dieciséis días que pasé en mi primer mundial son, de lejos, los más intensos emocionalmente (quizás físicamente también) que he tenido en mi vida.

No es un paseo. No es simplemente uno o algunos partidos de fútbol. Es una hermandad que se forja, a miles de kilómetros de casa, con personas que hasta ese momento eran ‘desconocidos’. Ver al equipo que amaste desde pequeño, sentir a esos desconocidos vibrar contigo y compartir emociones, recibir  expresiones de cariño de los Rusos por tu país – mostrarles todo lo lindo que tenemos allí – es algo que difícilmente se puede describir con palabras.

“Nuevos amigos y reencuentros, una cantidad enorme de enseñanzas, la ratificación del inmenso amor que le tengo a mi país y unas ganas enormes de poder transmitirle a mi hijo esto tan lindo, eso me deja este mundial de Rusia 2018. Pero qué lindo es el futbol. A los ingleses les tenemos que ganar! #conlaféIntacta  #somosmaslosbuenos #somostendencia”

Ha pasado un mes desde que culminó el mundial de Rusia, y eso escribía en mis redes; ahora, con la cabeza fría, con los periódicos y noticieros que hablan de otros temas, el sentimiento sigue intacto.  Cada aventura y travesía vivida llegó con enseñanza, cada momento, por banal que pareciera, en realidad, ¡era y fue un gran momento!

Más allá de los momentos épicos que ocurrieron en el terreno de juego (el empate de Mina al 93’, el gol de Falcao contra Polonia), he decidido registrar esta escena que, a diferencia de los goles, no es susceptible de ser repetida en video.

Un día en Rusia

Dejarme “adoptar unas cuantas horas” por una pareja de ancianos con quienes compartí literas en una estrecha habitación de tres metros por dos, en un tren acalorado y con un aire a segunda guerra mundial, reírnos al son de las señas y de google translate, compartir la comida que llevábamos, ayudarlos con sus cosas y ellos con las mías. Asumir el rol de “nieto” líder ¡Eso es liderazgo! Esto fue en un tren entre Moscú y Saransk, diez extenuantes horas de viaje, pero los viejos continuaban, tenían cuarenta y ocho horas por delante antes de llegar a su destino.

Cinco de la mañana: “Welcome to Saransk, follow me!” Es lo primero que escucho al bajarme del tren. Es uno de los miles de voluntarios que dispuso la FIFA para ayudar a los turistas con la logística durante la copa del mundo. Me dejan en una especie de sala de espera junto con otro grupo de colombianos que venía en el mismo tren. Me presento, hablamos, nos prestamos cargadores de celular, algunos compraron bebidas para el resto, cantamos, nos reímos ¡no parecían las cinco de la mañana! ¡no parecíamos desconocidos!

A eso de las siete, nos comenzaron a dar las indicaciones e información para que cada quien se fuera para su lugar de hospedaje. Todos se fueron y yo quedé solo, pues ningún taxista sabía dónde quedada la dirección del apartamento que había alquilado. Alrededor de las nueve, por fin el jefe de seguridad de la estación de trenes logró explicarle a un taxista cómo llegar a “mi apartamento”. Salgo de la estación con el taxista, y vaya sorpresa: otro colombiano sentado en un andén, lo saludo, le pregunto, ¿Qué hace? ¿Para dónde va? – No sé, llegué solo en el tren, no tengo celular, no tengo plata, mis amigos llegan por la noche (“¡Siempre habrá alguien peor que tú!”). Le dije, véngase conmigo y ahí miramos qué hacemos – Uy paisita muchas gracias.

¡Tenía muchos dólares, pues trabajó dos meses como mesero en los Estados Unidos para poder ir al mundial, Chapeau!, pero no tenía Rublos, es decir no tenía nada.

Le guardé su equipaje en mi apartamento, lo invité a desayunar, lo llevé a comprar una sim card para su teléfono, lo llevé a que cambiara los dólares. Cabe aclarar que comunicarse en Moscú, una de las más grandes capitales del mundo, es bastante complicado, casi nadie habla inglés ¡Ya podrán imaginarse cómo es comunicarse en Saransk, que tiene treinta y ocho veces menos habitantes que Moscú!

Pasó el día, y en frente de la catedral de Saransk, me despedía de Jeffrey le deseaba suerte y le daba mi contacto para vernos más adelante. De pronto a nuestras espaldas una pareja de colombianos se acercan, se presentan, nos saludan y nos preguntan: “¿ustedes saben dónde podemos cambiar dinero y comprar una sim card?”  ¡A partir de ahí fue Jeffrey quien se convirtió en líder!  ¡Eso es liderazgo!

 

Todo eso ocurrió en un lapso de dieciséis horas. Mi estadía en Rusia fue de trescientos ochenta y cuatro horas. Ya podrán imaginarse el sinnúmero de situaciones similares que se desencadenaron, pues ese era el día a día.  Esa hermandad, ese sentimiento compartido, esas cadenas de favores, ese positivismo que cada quien traía consigo y esa condición de líder que cada uno asumió, me hace ilusionar por lo que venga de ahora en adelante, pues me hace pensar que lo único que se necesita para liderar son ganas, pasión y convicción.

*David Callejas es ingeniero, colombiano, y vive actualmente en Luxemburgo. Se considera un amante del conocimiento y del calor humano.

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El diseño como modelo de pensamiento

IDEAS

El diseño como modelo de pensamiento

El diseño pasó de ser arte a convertirse en una herramienta para resolver grandes problemas de la humanidad.

Por Helmut Rico*


Hoy día, en medio de la Revolución Informática – una compleja rebelión en la cual las distancias y las fronteras son tema del pasado, y el poder de la codificación nos pone en las manos la solución de prácticamente cualquier cosa que hayamos imaginado – el diseño orgánicamente habilita unos nuevos enfoques en los cuales crea interfaces, estructura servicios, produce elementos interactivos, entre otras cosas.

De un tiempo para acá cada vez se usa con más frecuencia la palabra ‘diseño’ para hablar de crear diferentes proyectos: “tenemos que diseñar el plan de acción del próximo mes”, “la empresa debería diseñar una estrategia de ejecución para x región”, “hay que diseñar una política pública para mitigar x impacto”. Diseñar, diseñar, diseñar, ¿se han dado cuenta de esto? ¿Por qué estaremos incorporando este término a nuestro vocabulario con una mayor frecuencia?

Una pregunta interesante, sobre todo sí se tiene en cuenta que anteriormente hacíamos uso de la palabra diseño únicamente para referirnos a la creación de manualidades y a las destrezas relacionadas con el arte. La respuesta es esta: << el diseño no es más netamente un oficio artístico o una expresión ligada a la estética. El diseño ahora es un modo de pensamiento que usa herramientas de investigación para obtener información, visualizarla, clasificarla y a partir de todo el proceso dar lugar a ideas realistas y novedosas>>

Desde la Revolución Industrial, el diseño comenzó a aportarle valor agregado a los productos para que las empresas pudieran venderlos por medio de una imagen clara y mensajes oportunos. Es decir, resolvió un problema: persuadió a las personas para que compraran.

Hoy día, en medio de la Revolución Informática – una compleja rebelión en la cual las distancias y las fronteras son tema del pasado, y el poder de la codificación nos pone en las manos la solución de prácticamente cualquier cosa que hayamos imaginado – el diseño orgánicamente habilita unos nuevos enfoques en los cuales crea interfaces, estructura servicios, produce elementos interactivos, entre otras cosas.

Poco a poco lo que sucedió con este campo fue una migración de lo tangible a lo intangible, se comprendió que más que un arte aplicado, era una forma de traducir problemas complejos en soluciones claras y útiles para la gente. Un área de conocimiento que reconoció que se podía expandir de la creación de gráficas o productos a pensar en la forma en cómo éstos podían usarse e implementarse en los mercados.

Apple, por ejemplo, usó el diseño para crear interfaces intuitivas y sencillas para la gente, además de crear productos minimalistas que leyeron las tendencias para anticiparse; Disney-Pixar, más específicamente con la película “Intensamente” o “Inside Out” usó el diseño como herramienta para entender el funcionamiento del cerebro y la forma en que este podía ser contado; y por otra parte, Google usó el área de conocimiento para crear nuevos servicios informáticos centrados en las personas tanto en el entendimiento de sus necesidades y la conexión entre ellas, como en la lectura y uso de esas plataformas a partir de gráficos e interfaces inteligentes y sencillas.

Ahora bien, en medio de este desarrollo y actualización del diseño en una visión más allá de las bandas que antes solía pensar, la sostenibilidad también entró a ser parte esencial de su entendimiento. A tal punto en el que antes de pensar en la implementación de una gráfica o un producto se pueda llegar a pensar que no es necesario producirlo físicamente, sino que puede ser reemplazado por una aplicación; o que algunos de sus puntos de producción pueden ser simplificados en aras de tener el menor impacto ambiental y económico. Una comprensión que no hubiese sido posible, si se siguiera pensando que la creación de proyectos se reduce a lo físico y se ignorase instancias previas y posteriores a la implementación de éstos. Es decir que cuando se abre el espectro de pensar en las nuevas posibilidades digitales o en más momentos del ciclo de vida de un producto, se llega a la producción de ideas inteligentes y responsables que generan valor tanto para el productor como para quienes consumen su oferta.

En lo personal y profesional puedo decir que siempre una buena ejecución de algo – no necesariamente en términos de sostenibilidad – es exitoso y viable entre más holístico sea. Es decir, cuando entendemos que para solucionar problemas hay que abrir los ojos y poner en la mesa la mayor cantidad de variables posibles, somos más responsables de lo que creamos y mitigamos los márgenes de error.

Los teóricos William McDonough y Michael Braungart plantearon un concepto para el abordaje holístico de productos pensando en el ciclo de vida de las cosas bajo una visión sostenible, este término es “Cradle to Cradle” que traduce al español “De la cuna a la cuna”. Un postulado que aborda una visión 360 del ciclo de consumo de un producto evaluando, mediante prototipos, si en principio es útil para la sociedad, y de ahí en adelante optimizando su producción, distribución y desuso y/o desintegración, de manera que sea amable con el planeta. Este concepto inculca dar cierre a los ciclos de vida para que los productos no emitan gases por 100 años a la atmósfera ni requieran 200 años para desintegrarse; sino que, por el contrario, retornen a la tierra de forma tan inteligente como las cosas orgánicas (o al menos pueda reutilizarse).

¿Inteligente, verdad? A veces pensamos únicamente en esa mesa perfecta que estamos construyendo pero no vemos el material del cual la hacemos, de dónde proviene, cómo podemos optimizar su entrega y cuál va a ser su suerte cuando cumpla su ciclo de uso. ¿Cuántas veces no se han encontrado ustedes con productos inútiles? Productos que podrían ser reemplazados por algo digital o, simplemente, ser omitidos, ¿cuántos productos allá afuera no pueden desintegrarse y se convierten en la basura de nuestras calles? Lo más importante de este tema es que esta conciencia ambiental que cada vez incorporamos más no solo está pensada para el bien común sino de hecho para el propio: la cualidad de ser amigables con el medio ambiente le da a nuestras empresas, productos y servicios un plus que nos puede hacer prevalecer por encima de la competencia.

En conclusión, el primer paso para ser sostenibles con los productos y servicios que creemos es garantizar su viabilidad en el mercado, reconocer realmente si atienden necesidades y serán consumidos. Lo primero que se debe garantizar es esto, de ahí que se imparta la durabilidad del producto/servicio en el tiempo, le signifique un bienestar al hombre y en lo posible se piense también como un bien amigable con el medio ambiente tanto en sus materiales como en los procesos que requiere – un producto que cierre su ciclo. Mediante ejercicios diagnósticos de lo que las personas quieren y necesitan en su diario vivir se puede perfilar lo que se produce, posteriormente probarlo cuantas veces se necesite para que al salir al mercado no fracase de entrada, y finalmente haya sido una inversión bien enfocada, inteligente y sostenible.

*Helmut Rico es diseñador y arquitecto de la Universidad de los Andes. Actualmente trabaja como director estratégico en Inmov.


Democratizar el conocimiento: el impulso que necesita el campo colombiano

HISTORIAS

Democratizar el conocimiento: el impulso que necesita el campo colombiano

Alejandro Sáenz busca aumentar la demanda de productos agrícolas a través de un ejercicio de transferencia de conocimiento técnico.

Por Juan Camilo Ponce

 


Imagen: Cortesía Daniel Potter

“Quiero decirle a la gente que estudia administración, ingeniería industrial o economía que el agro es una posibilidad real para desarrollar sus carreras”

 

Hace algunas semanas a Alejandro Sáenz le entró una llamada de un número extraño. Para su sorpresa, la que de alguna forma había dado con su contacto era Viktória de Bourbon de Parma, princesa de los Países Bajos. El motivo: invitarlo a participar como panelista en la décimo octava edición de Seeds and Chips, la cumbre de innovación alimentaria más importante del mundo.

Saénz no estaba soñando: compartiría escenario con Howard Schultz, el CEO de Starbucks, y con otros 70 líderes de todo el mundo. En poco más de un mes -se decía a sí mismo- estaría hablándole al mismo público que tomó nota, un año atrás, del discurso de Barack Obama. Una completa locura.

Pero, ¿qué idea llevó su nombre hasta los oídos de la organización?

La respuesta es corta pero revolucionaria. En concreto, su modelo busca generar demanda para variedad de insumos y semillas por medio de un ejercicio de transferencia de conocimiento técnico que sofistica el producto final de pequeños, medianos y grandes fruteros y hortaliceros.

En el camino hacia esa meta brotan un producto altamente competitivo en el mercado internacional y una cadena de valor más eficiente y tecnificada. Bingo.

Alejandro Sáenz es la cabeza detrás del concepto. Tiene 30 años y ha dedicado la última parte de su vida a estudiar el negocio agropecuario, siempre en función de Sáenz Fety, la empresa familiar y líder del mercado de insumos y biocontrol. Después de realizar una especialización en finanzas corporativas en el CESA, adelantó estudios de administración y consumo en Holanda. Fueron precisamente los académicos de ese país los que tenían en su radar a Alejandro en el momento en que reventó la idea en Colombia.

Todo empezó en 1955 con Gabriel Sáenz, su abuelo. “Él decidió que en vez de esperar a que el cliente llegara debía montarse todo un servicio especializado, con asistentes técnicos que fueran de finca en finca generando la demanda de sus productos al transferir conocimiento”, cuenta Alejandro. Hoy son 50 los asistentes técnicos que hacen la tarea.

Abrir los ojos de los distintos actores involucrados en el proceso de producción y consumo implica empoderar a los agricultores. Empoderamiento que, de plano, ocurre desde una pedagogía disruptiva de aquellas fronteras que los colombianos mismos han construido en sus mentes. Y es que no sólo es posible producir más, sino mejor. “Nos especializamos en toda la cadena de valor. Por ejemplo, si traemos una semilla de alguna hortaliza especial y simplemente se la tratamos de dar a un agricultor, él por obvias razones nos va a decir: ‘¿quién me va a consumir una lechuga crespa o una romana?’, pero la cosa cambia si jalonamos la demanda a través de la cadena de valor yendo hasta el comprador del supermercado o hasta el chef del restaurante, y les mostramos la variedad de productos que existen y se pueden producir aquí”.

¿Cuál fue la fórmula para convertirse en los líderes del mercado?

Transferir conocimiento que repercute en generación de demanda de los productos que al final se venden. Y esa es la misma premisa que se mantiene hace cinco décadas. Nos adaptamos a las nuevas tendencias y circunstancias del mercado, pero manteniendo los valores y los principios que hicieron que la empresa fuera exitosa.

En la floricultura, por ejemplo, la asesoría técnica de calidad supone altos costos para quien la requiera. ¿Cómo democratizar la transferencia de conocimiento?

Generación de escuelas agrícolas. Colombia es un país de vocación agrícola. A raíz del conflicto armado era complicado llegar al campo, y si uno mira el ejemplo que usted pone de los floricultores, ellos antes de ser agrónomos fueron empresarios. Y al ser empresarios montaron sus empresas de floricultura de la mano de ingenieros agrónomos que les ayudan a lograr mayores producciones. Además, tienen todo un gremio muy bien organizado, como es Asocolfores. Son empresarios y de ahí se desprende toda una dinámica de éxito que ellos traen con sus principios administrativos. Tienen todo lo que compone una empresa. Pero si uno se va a otros sectores, con algunas excepciones, todavía todo es muy informal. Falta todo ese grado de conocimiento, y es por eso que como joven me interesa dar charlas en universidades no sólo agrícolas, sino en Los Andes, la Javeriana, el CESA o EAFIT. Quiero decirle a la gente que estudia administración, ingeniería industrial o economía que el agro es una posibilidad real para desarrollar sus carreras. Así, en la medida que sea un sector multidisciplinario, donde tengamos diferentes formas de ver las cosas, el agro va a poder apuntar al 20% o 25% del PIB que se pretende.

A propósito, cuénteme sobre el Centro de Innovación de Sáenz Fety en Funza.

El Centro de Innovación nace hace unos diez años de la necesidad de ensayar los materiales en Colombia. Esa fue la necesidad puntual por la que Sáenz Fety decidió invertir en una finca de investigación y desarrollo. Pero nos hemos dado cuenta que eso no puede quedar sólo ahí. Queremos montar una escuela agrícola donde se integren, primero, las pruebas de evaluación agronómica que exige el ICA, para confirmar que los materiales que queremos traer funcionan en condiciones colombianas; y segundo, un catálogo vivo de los productos. Es mucho más enriquecedor poderle decir a esa persona: “lo invito a mi finca en Funza a que mire con sus propios ojos cómo son esa lechuga, ese tomate o ese pasto que le estoy ofreciendo”. Pero más allá de eso queremos transferir conocimiento. Es un centro de innovación en el que mostramos diferentes técnicas de cultivo. A manera de ejemplo, Colombia produce entre cinco y ocho kilos de tomate por metro cuadrado, con unos invernaderos de madera o plástico, todo en suelo. Nosotros decidimos replicar ese método y tenemos un invernadero, a la manera colombiana, en el que con simples tips de manejo estamos obteniendo 15 kilos. Estamos triplicando la producción y el ingreso del campesino.

¿Y el Centro de Alta Tecnología?

La diferencia es que es un invernadero que no es en suelo, sino en hidroponía, en este caso en sustrato de fibra de coco, lo que trae beneficios como prevenir las enfermedades del suelo. Es un sustrato inerte. No hay enfermedades, pues todo es a través de fertirrigación, entonces uno gasta el agua que la planta necesita, ni más ni menos. También, por ejemplo, las cortinas del invernadero se suben o se cierran dependiendo de la luminosidad del día. Todos son parámetros que los agrónomos ingresan a un software que maneja el invernadero y ajusta el clima específico que necesita la planta. Hoy en día estamos en 45 kilos por metro cuadrado de tomate. La diferencia es absoluta. Nosotros estamos aprendiendo de todo ese conocimiento gracias a alianzas con nuestros proveedores, que son en su mayoría holandeses. Ellos vienen a enseñarnos para que después seamos esos entrenadores que han sido entrenados para transferir conocimiento. Estas herramientas son las que hacen a Colombia más productiva.

En alguna medida están haciendo las veces de Estado. ¿Cómo valora los esfuerzos estatales hacia un agro más mecanizado e inteligente?

AS: Uno sólo no puede. Se necesita de todos los actores de la cadena, tanto Estado, como empresa privada y academia. Los ministerios tienen que estar enfocados en el Departamento de Planeación Nacional. Se requiere de un plan nacional y no un plan específico de cuatro años. Necesitamos volver el agro empresarial y para eso tenemos que ser intensivos a la hora de educar. Son clave el Ministerio de Educación y Salud, así como Comercio e Industria. Puede salir Procolombia a decir que son excelentes los productos que se producen en tierra en el país, pero la realidad es que producimos con una gran cantidad de agroquímicos sin considerar el tema del medio ambiente, y no se permite utilizar un manejo integrado de plagas porque hay restricciones para importar algunos insectos benéficos que podrían ayudar mucho. No tenemos las herramientas para producir de la manera en la que se debería, a pesar de los tratados de libre comercio que se han firmado.

¿Por qué lo quieren en Seeds and Chips?

Una profesora que tuve le dijo a la princesa de Holanda, cuando estaban hablando de la importancia estratégica del agro colombiano, que me había educado y que podía pasarle mi contacto. Ella organiza el seminario de Seeds and Chips, y me invitó hace dos semanas. Le conté mi historia y me dijo que lo que le estaba diciendo era música para sus oídos, y que quería que expusiera mis ideas en el seminario. El reto que me propuso es el de dialogar con la ministra de agricultura de Holanda, quien va a hablar desde el contexto macro acerca de cómo las instituciones fomentan la innovación en el campo. Lo que quiero ahí es mostrar cómo esas grandes apuestas macro a veces fallan a nivel micro. A manera de ejemplo, aquí en Colombia importar semillas es muy complicado al no existir análisis de riesgo de país con país, razón por la que uno se demora mucho tiempo en poder sacar una variedad.

Colóquese por un momento en la situación de un creador de políticas públicas. Si pudiera dotar de un sólo insumo al sector agropecuario colombiano, ¿cuál sería?

Colaboración. Entendernos y confiar. Somos humanos, y si funcionamos como tal todo lo demás cambia. Usted no maneja una empresa, maneja gente. Colaborar para que las personas se empoderen y produzcan y lleguen a su potencial máximo. Si no hay esa colaboración mutua no hay nada. Todo lo demás son herramientas, y estas llegan, pero si no hay colaboración no servirán de nada.

¿Qué tipo de líder es Alejandro Sáenz?

El que hace que la gente siga por sus ideas y el que actúa con las manos. Las palabras se las lleva el viento. Es muy fácil decir cualquier cosa, pero los actos quedan. Así me crió mi padre, con el ejemplo de nunca ser negrero. Por tener las oportunidades que se tengan no se es más o menos que nadie, sino que se adquiere una responsabilidad enorme.


"El liderazgo nace de conectarse con uno mismo"

PERSONAJES

“El liderazgo nace de conectarse con uno mismo”

Ricardo Santamaría está convencido que para liderar es necesario encontrarse primero a uno mismo. En esta entrevista nos muestra la ruta para lograrlo.

Por CUMBRE


El director de CUMBRE, Juan David Aristizábal, entrevistó a Ricardo Santamaría, exembajador de Colombia en Cuba, exconsejero de paz, exdirector de Reconciliación Colombia y que hoy en día es el vocero de un liderazgo con propósito.

Juan David Aristizábal (J.D)

Ricardo Santamaría (R.S)

Juan David Aristizábal: Ricardo, después del lanzamiento de su libro, ¿en qué está?, ¿desde dónde está liderando?

Ricardo Santamaría: Desde el corazón. Yo creo que el liderazgo nace de conectarse con uno mismo; y en esa conexión uno entiende que el talento, el don y el propósito que cada uno tiene son distintos. Después de conectarse hay una posibilidad muy grande de inspirar, inspirar con el ejemplo. Yo soy un tipo extrovertido, que le gusta hablar, y en el servicio pude conjugar la capacidad de expresarme ayudando a otros y la capacidad de inspirar con lo que hago.

J.D: Entonces usted dice que es importante conectarse con lo que uno es, conectarse con uno mismo para poder cambiar el mundo. ¿Qué significa liderar con propósito?

R.S: Liderar con propósito para mi es inspirar a otras personas. Liderar con propósito es hacer progresar a otras personas. Tiene que ver con acciones positivas, tiene que ver con acciones de solidaridad, de apoyo; no solamente lo que me conviene a mí, sino lo que nos conviene a nosotros.  No es algo trivial, no es algo de ser un buen ciudadano, es algo para ser feliz; el que es feliz lidera desde una posición de fuerza, el que es feliz lidera desde la posición de generar acciones similares dentro de la gente.

J.D: Vamos a jugar a La Ruleta del Liderazgo. Cuando oprimas un botón te aparecerá una palabra, la idea es que pienses cómo se mezcla esa palabra con liderar con propósito. 

Ricardo oprime… la palabra de la ruleta es: voluntad.

R.S: La voluntad creo yo es la capacidad de llevar los sueños a la realidad. A través de la voluntad nosotros nos hacemos fuertes en las acciones. El papel aguanta todo, las palabras aguantan todo. La vida con propósito, la vida que inspira, es una vida de acciones, y la voluntad hace que esas acciones se lleven a la práctica.

La siguiente palabra de la ruleta es: reconciliación.

R.S: Es el momento más importante que los colombianos vivos estamos atravesando en el país. Es la capacidad de transformar al país. La idea es esta: la paz es una oportunidad, la reconciliación es una oportunidad, pero solo si la usamos, solo si hacemos algo, si no, pasa de largo y se va.

J.D: Alguien dice, bueno, quiero irme con tres tareas específicas que Ricardo me ponga para liderar con propósito, ¿cuáles serían?

R.S: Uno, mire para dentro, vaya dentro de su ser interior.

El viaje interior se puede hacer en la India o se puede hacer en la sala de su casa, se puede hacer en una montaña o en el mar, se puede hacer todos los días yendo y viniendo del trabajo. El viaje interior es la capacidad de ir hacia adentro y encontrar sus dolores, para superarlos; sus miedos, para enfrentarlos, y para reconocer sus talentos y sus dones. Al final se trata de tener una vida con propósito.

Segunda, una vez usted se encuentra a sí mismo en ese propósito, en ese talento, en esos dones, y haya superado dolores y miedos, actué, arriésguese, es mejor equivocarse que no arrancar. No hay nada malo en equivocarse. De las equivocaciones surgen las mejores lecciones de vida.

Y tercero, sea humilde. Sea capaz de relacionarse con todas las personas, con los que usted considera poderosos y con los que usted considera menos poderosos, con hombres y mujeres, con todas las regiones, todas las profesiones. En la capacidad de ser humilde usted encuentra equipos de trabajo, usted encuentra solidaridad. Y cuando usted lleva sus sueños a la práctica, con esa intención, usted se vuelve indestructible.

J.D: Ricardo Santamaría lo ha dicho. Primero hay que comenzar un viaje interior para poder liderar con propósito. Liderar con propósito significa decirle no al ego y decirle sí al corazón y sí al oído. A ese oído que escucha a los demás sin importar cargo ni títulos, y que aprovechemos este momento de reconciliación para liderar las transformaciones que necesita Colombia.

Mira la entrevista completa de la serie web Liderando Hoy en el siguiente enlace ‘Ricardo Santamaría en Liderando Hoy’