EQUILIBRIO

¿Cómo influyen las emociones al liderar?

A la hora de liderar lo fácil es reaccionar. El liderazgo consciente, por su parte, exige ir más allá.

Por José Daniel Puche Lacharme*


El liderazgo consciente se basa en un entrenamiento sistemático, en el cual desarrollamos la atención plena en nosotros mismos y de lo que nos rodea.

“El liderazgo consciente se logra cultivando el enfoque, la claridad, la creatividad y la compasión hacia los demás”, con esa frase Janice Marturano define en esencia lo que significa el liderazgo consciente. Vale la pena desglosar cada uno de los componentes de la frase para reconocer cómo se integran con las emociones y con el humanismo.

El enfoque significa estar plenamente consciente del momento presente sin juicio alguno. En otras palabras, viviendo a plenitud la experiencia y fluyendo con total atención. La claridad está relacionada con la capacidad de ver las cosas como son en su verdadera dimensión. La creatividad implica ampliar las opciones hacia soluciones diferentes que, en ocasiones, trascienden el pensamiento lógico y lineal generando caminos laterales y diversos. Este punto logra unir conceptos o ideas aparentemente disímiles para construir una nueva realidad. Solo a manera de ejemplo, si mentalmente hacemos el ejercicio de unir un juguete con un chocolate, ¿qué concepto resulta?, el del huevo de chocolate con un juguete en su interior, eso es un sencillo ejercicio de creatividad. La compasión es la emoción humana más evolucionada, y permite compenetrarse con los demás desde la esencia, sintiendo, deseando y aspirando por un auténtico bienestar y crecimiento colectivo.

Por la naturaleza de su rol, muchos líderes están ocupados con el pasado y los asuntos no resueltos, o con el futuro, y la incertidumbre que de ello se pueda derivar, mientras están atendiendo temas con sus colaboradores o sus pares.

El liderazgo consciente se basa en un entrenamiento sistemático, en el cual desarrollamos la atención plena en nosotros mismos y de lo que nos rodea, por lo que el líder establece una relación consigo mismo muy profunda, y esto le permite estar en condiciones de relacionarse con sus colaboradores y su entorno de forma más eficiente.

La emocionalidad y su expresión ha estado cuestionada en nuestra cultura occidental, al punto de ser considerada una debilidad en el ejercicio laboral cotidiano, y más aún en los cargos de liderazgo, donde se presupone que los líderes deben trabajar con toda objetividad con sus equipos en la consecución de las metas organizacionales. Desde 1995, con la aparición del libro La inteligencia emocional, de Daniel Goleman, el tema de la emocionalidad en el mundo laboral y en los roles ejecutivos se ha ido modificando, al punto de ser reconsiderado el papel de las emociones en el trabajo y en los líderes.

Desde la concepción de Abraham Maslow, pionero y precursor de los movimientos que impulsaron el desarrollo del potencial humano en todas sus dimensiones, el humanismo se ha mostrado como uno de los elementos centrales en el desarrollo del ser.

Hoy en día el liderazgo consciente es una necesidad para las empresas ecológica y socialmente responsables, donde las decisiones de los líderes afectan el medio ambiente, o a grupos humanos, en una magnitud que puede tener consecuencias de gran impacto.

Para comprometerse con el mundo del liderazgo consciente se necesita un esfuerzo intencional, que se desarrollen las habilidades para identificar las señales corporales, las emociones y los pensamientos que permitan un estado de presencia completa, donde el líder enfrente la toma de decisiones centrándose con mayor claridad en lo verdaderamente importante.

Las prácticas del liderazgo consciente incluyen la autoobservación detenida del cuerpo, de las emociones y los pensamientos, de forma que el líder aprende a estar menos en piloto automático en sus intervenciones y mucho más consciente de las respuestas efectivas que puede dar.

Los líderes conscientes practican regularmente la meditación, como herramienta que le permite desarrollar autoconsciencia, equilibrio y autorregulación personal. Es importante desmitificar la práctica de la meditación, pues en muchos casos ha sido asociada a prácticas religiosas, y nada más lejano de la realidad. La neurociencia ha dejado clara la influencia de las prácticas regulares de meditación de atención plena, o ‘mindfulness’, sobre el funcionamiento de los lóbulos frontales, lo que permite un mejor funcionamiento en las labores de toma de decisiones y regulación emocional. Por este motivo los líderes conscientes realizan periódicamente retiros de meditación en silencio, lo que les da la oportunidad de incrementar su consciencia interna que luego aplican en sus roles.

Dentro de los beneficios más importantes del ejercicio del liderazgo consciente está el fortalecimiento de los vínculos interpersonales. Al promover conversaciones de plena consciencia se reconoce el impacto de las palabras sobre los interlocutores. Este es uno de los temas donde la emocionalidad y el liderazgo consciente contribuyen a la creación de climas emocionales más constructivos y saludables, dando lugar a la aparición de emociones positivas como el buen humor, la compasión y la alegría.

Carl Rogers, uno de los pioneros del humanismo, ha investigado el papel de la empatía en las relaciones interpersonales, y cómo el estar plenamente presente para los otros es uno de los principales requisitos para los líderes. El desarrollo sistemático de la empatía, con una presencia plena frente al otro, es uno de los rasgos más valorados por los colaboradores, ya que se crea un vínculo profundo e inspirador con los líderes.

El liderazgo consciente busca desarrollar al máximo el potencial de los colaboradores con una comunicación abierta, fluida y asertiva, perimiendo la expresión saludable de las emociones y apreciando las fortalezas de cada persona. Desde esta perspectiva, la aplicación de las interacciones conscientes son parte de las prácticas que buscan pasar del liderazgo consciente a empresas donde las personas florezcan y cumplan las metas dentro de un clima laboral constructivo y productivo.

Estos son algunos rasgos de un líder consciente:

 

–           No crítico

–           Mentalmente abierto

–           Emocionalmente abierto

–           Consciente de sí mismo

–           Paciente

–           Humilde

–           Confiado

–           Colaborador

–           Compasivo

 

El liderazgo consciente permite ver nuevas y más adecuadas formas de enfrentar cada momento; permite seguir aprendiendo, fortalecer y cultivar la capacidad de concentrarnos, de ver con claridad, de ser creativos y de encarnar la compasión. La excelencia en el liderazgo se deriva del cultivo de la consciencia de uno mismo, y del espacio para tomar decisiones equilibradas, claras, compasivas y creativas. Cada decisión puede provocar efectos inimaginables.

El planeta requiere de este tipo de líderes, que no solo se entiendan a sí mismos, que no teman permanecer con el corazón abierto, que tengan la fortaleza y el carácter para tomar decisiones éticas. Los problemas que enfrenta la humanidad no son insuperables, pero requieren un nuevo tipo de liderazgo. Cuanto más podamos llevar a la práctica, y más formas descubramos de estar plenamente presentes en nuestra vida, más cerca estaremos de saber cómo influir en la vida de los demás, de nuestros equipos, de nuestra familia, de nuestra organización y de nuestra comunidad.

La invitación es a que empecemos por nosotros mismos, ya que un pequeño paso puede iniciar un cambio, y un pequeño cambio puede crear un mundo mejor.

*José Daniel Puche es médico especializado en psiquiatría. Es profesor del CESA en el área de liderazgo.

*Este artículo fue originalmente publicado en Profesión Líder 2017. La presente es una versión adaptada para CUMBRE.

 

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