IDEAS

Educar jóvenes líderes que construyan un nuevo país

Reflexiones de un rector sobre el rol del sistema educativo frente a los jóvenes que van a liderar la Colombia del futuro.

Por Henry Bradford Sicard*


Colombia se encuentra en un momento histórico relevante. Dejar atrás más de 50 años de conflicto, implica afrontar desafíos y emprender transformaciones en diferentes ámbitos, y la educación, sin lugar a dudas, es uno de ellos. Su papel como instrumento para formar jóvenes líderes conscientes, pertinentes y activos en la generación de nuevas ideas, será indispensable.

Es por ello, que las Instituciones de Educación Superior (IES), deben tener claro su rol y trabajar arduamente para convertirse en catalizadores de ideas, proyectos y actividades que lleven a las nuevas generaciones a convertirse en los abanderados de una Colombia en armonía y unidad. Y es que son las IES las encargadas de proporcionarle a los jóvenes espacios donde puedan potenciar el desarrollo de sus habilidades y adquirir herramientas que los empoderen en la toma de decisiones, así como en la generación de propuestas oportunas para la solución de los problemas que han aquejado a nuestra sociedad durante décadas. Asimismo, las instituciones de educación son las encargadas de hacer visibles las acciones de los jóvenes, de tal manera que su impacto involucre a un mayor número de personas.

Para adoptar una mejor perspectiva sobre el enfoque que se ha de tomar desde la educación, como punto de partida debemos reconocer e identificar las características que destacan a los jóvenes de esta generación: se han desarrollado desde su nacimiento en el mundo digital; están acostumbrados a vivir ‘conectados’ a la realidad mediante dispositivos; a ver el mundo y a informarse de lo que ocurre en él, de forma inmediata, mediante el universo virtual; son más conscientes de lo que pasa en el planeta; son más receptivos y más decididos a encontrar salidas a los problemas sociales, económicos y ambientales, ya que entienden que las condiciones actuales en las que habitamos el mundo no son sostenibles en muchos sentidos, y por lo tanto saben que está en sus manos encontrar alternativas.

Es papel de los educadores brindarle a esta generación los espacios, los medios y los conocimientos para que pueda desarrollar todo su potencial. Tenemos el gran reto de adaptarnos a sus gustos y preferencias para conseguir de ellos una participación más activa, dinámica y permanente en la construcción de proyectos sociales que generen desarrollo y productividad en el país. Debemos apasionarlos por los retos que afrontarán en el futuro.

Desde la educación hemos de buscar cómo revertir la tendencia individualista en la que pueden caer, debido a la impersonalidad de los medios digitales en los que están cada día más inmersos. Crear encuentros donde puedan compartir su visión, sus proyectos e ideales y generar en ellos la curiosidad y el hábito de pensar en otros y en cómo servir a los demás, puede encaminarlos a romper círculos nocivos en los que ha caído nuestra sociedad, tales como las trampas de pobreza y desigualdad, que necesitan de soluciones alternativas estructurales y duraderas.

Adicionalmente, debemos incentivar el pensamiento global, teniendo en cuenta que estamos en un mundo cada vez más conectado y que las condiciones en las que vivimos en nuestro país, muchas veces se ven influenciadas por decisiones o aspectos que trascienden las fronteras. Es importante estimular en los estudiantes el trabajo e integración de equipos multiculturales y multidisciplinares, para que, de esta forma la construcción de planes y la ejecución de los mismos tenga una visión más amplia.

Finalmente, es vital crear un sistema educativo en el que los jóvenes puedan cuestionar, preguntar, imaginar, crear y anticiparse a diversos hechos; un sistema que no limite las nuevas ideas, sino que les dé vía libre para que se conviertan en innovadores y emprendedores, desde el campo empresarial hasta el social.

Nos queda por tanto, la ardua tarea de continuar empoderando a esta generación, para que se haga consciente de que en sus manos está crear nuevas oportunidades. Debemos seguir comprometidos con inspirarlos para que transformen nuestra sociedad.

*Henry Bradford es rector del Colegio de Estudios Superiores en Administración – CESA.

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