PERSONAJES

El fin de los superhéroes

Una entrevista sobre el nuevo liderazgo con el pupilo de Milton Erickson, el hipnoterapeuta Stephen Gilligan.

Por Aldo Civico*


Stephen Gilligan, psicoterapeuta de talla mundial, fue uno de los primeros estudiantes de Programación Neurolingüística en la Universidad de California en Santa Cruz. John Grinder, Milton Erickson y Gregory Bateson fueron sus mentores. Después de recibir su doctorado en psicología de la Universidad de Stanford, se convirtió en profesor de la hipnoterapia Ericksoniana. Gilligan ha enseñado en diferentes culturas y países en los últimos 30 años, y ha publicado extensamente. Durante su reciente entrenamiento en Trance Generativo en California, conversó sobre liderazgo con Aldo Civico, profesor visitante del CESA.

¿Qué crees que nos tiene bloqueados como sociedad y no nos permite progresar?

El principal factor que crea un bloqueo creo que es la ideología. Cuando hablamos de sociedad, nos referimos a sistemas institucionales que tienen reglas, tradiciones y organizaciones. Y uno de los más importantes puntos que trata la teoría del trabajo del cambio es que cada sistema organizacional tiene la misma capacidad para ser destructiva o constructiva. Depende, realmente, del proceso humano que está ocupando y usando el sistema.

Lo que estamos viendo es una sociedad burocrática o peor una sociedad plagada de instituciones degenerativas porque el proceso humano que domina estas organizaciones está guiado por ideología. Entonces dentro del sistema no existe sensación de conexión humana, ni de apoyo mutuo. La operación se basa en reglas burocráticas y dictatoriales que hay que seguir sin importar las condiciones sino por pura ideología.

En el caso colombiano, no existe un recuerdo de paz en el cual se pueden apalancar sus ciudadanos porque ha existido un conflicto permanente. En medio de esa historia de trauma compartido, parece que la idea de paz en vez de crear algo deseable, está sacando a relucir muchos miedos, iras y ansiedades, lo que está dificultando la conexión humana. ¿Qué se puede hacer allí?

Lo clave en esos contextos es buscar la manera de ejercer liderazgo y redirección. Hay muchas maneras de lograrlo. Una de ellas es el sufrimiento, que es un gran motivador. Las personas que han experimentado tragedias, pérdidas o sufrimiento tienen que entender que existe una manera de sacar provecho de ello. Si siguen víctimas del sufrimiento recibirán más de lo mismo, si deciden buscar la manera de ir más allá del sufrimiento y apalancarse en los valores o distintivos culturales que hacen de Colombia un país digno de celebrar, encontraran el camino.

Un líder es alguien que pueda articular una historia coherente a partir de esas experiencias compartidas de trauma y convertirlo en una muestra de fortaleza. No es un camino fácil, pero es posible.

¿Cuál es el papel del liderazgo en el contexto actual?

El liderazgo es especialmente necesario en el contexto actual. Las distintas épocas requieren liderazgos diferentes, y esto también aplica para los diferentes lugares. Se necesita un estilo de liderazgo para hacer una revolución y luego otro estilo de liderazgo para crear estabilidad en la posrevolución.

Hoy en día creo que la distribución de poder, la distribución económica y el control de la información a través de las redes sociales hace que el liderazgo de arriba hacia abajo sea más corrupto. Por ese motivo creo que necesitamos, más que nunca, un liderazgo de abajo hacia arriba en el que las pequeñas comunidades comiencen a tomar su destino en sus propias manos.

El monje budista Thich Nhat Hanh dice que el próximo Buda vendrá, no como un individuo, sino como una comunidad. La era de los superhéroes ya está acabando y le abre paso a la era del liderazgo comunitario. Un ejemplo maravilloso de este cambio de mentalidad se encuentra en el trabajo de Eugene Houston. Ella explica que las figuras mitológicas han estado tradicionalmente ligadas a hombres fuertes que proveen el liderazgo y el poder necesario, pero muestra lo necesario que es que lleguemos a un nuevo entendimiento de la mitología y el liderazgo que incluya una figura femenina que una a la comunidad y saque lo mejor de cada persona, como Dorothy en el Mago de Oz.

Parece entonces que nuestra mejor apuesta es poner nuestra fe en comunidades y no en líderes individuales

Sí. Incluso si un líder surge dentro de la comunidad, no tendrá el impacto si no consigue el apoyo de la misma.

La palabra generativo ha caracterizado tu trabajo, ¿Qué quiere expresar?

Creo que, para explicarla, un sinónimo simple sería creatividad. Sin embargo, la generatividad es un tipo especial de creatividad, pues crea algo que nunca ha existido. Algo tan especial que sólo un puñado de grandes personas pueden hacer. Pero, al mismo tiempo, algo absolutamente necesario para que el sistema relevante crezca.

¿Qué puede hacer un líder para desarrollar la habilidad de generar cambio y por qué es importante?

Porque sin ellas nada puede cambiar o evolucionar. Podemos tener una relación amorosa a los veinte años pero si a los cuarenta seguimos haciendo las mismas cosas no tendremos una relación feliz y saludable. Entonces es una habilidad esencial.

En el contexto del cambio hay tres tipos de liderazgo: el que acepta lo que existe y trabaja alrededor de eso, el que destruye, o el líder generativo.

¿Tienes algún recuerdo o anécdota de Milton Erickson que te gustaría compartir?

Él era un gran ejemplo de ser humano. Estaba dispuesto a aceptar la vida en sus propios términos pero con la convicción de que podría sobreponerse a ellos. Él sufría de problemas físicos terribles, la polio lo paralizó y sufrió mucho, pero a pesar de ello disfrutó de la vida.

En sus últimos cinco años de vida, él estaba en silla de ruedas y yo, que en el momento era un universitario de veinte años, fui a cenar a su casa una noche. Cuando entré, él estaba cortando vegetales para la cena y me miró, con un aire muy sabio, y me dijo “estoy ejercitándome”, y yo que practicaba Karate lo mire confundido y me dijo “siempre disfruto descubriendo lo que puedo hacer dentro de mis posibilidades y encuentro placer haciéndolo”.

Lo que he aprendido en mis años de investigación del cerebro humano es que el hemisferio izquierdo siempre se está concentrando en lo que está mal. Y esa actitud crítica de “¿Qué está mal? ¿Cómo lo arreglamos?” no contribuye a tener una mejor vida. Puede que intente mejorar la estructura actual, pero para realmente mejorar las cosas hay que poner la atención en lo humano y en la belleza de cada momento. Y ese es una de las lecciones más duraderas que Erickson me dejó: cómo ser feliz, cómo seguir adelante, cómo generar cambio, y cómo encontrar la belleza en la vida, este gran regalo que tenemos.

 

*Aldo Civico es experto en resolución de conflictos y liderazgo. Es profesor invitado del CESA durante 2018.

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