HISTORIAS

El reto de volver a estudiar siendo un líder con experiencia

Comenzar un posgrado después de haber hecho una carrera en el mundo laboral es una decisión difícil. Tres profesionales que lo hicieron cuentan su experiencia.

Por Laura Duarte Bateman


Imagen: Pixabay CCO

Una decisión de estas implica mucha dedicación y, por supuesto, una inversión que quizás no se recupera con incrementos salariales. No obstante, decidí hacer el posgrado por la autoridad y satisfacción personal que me daba”.

Hernando Holguín 

Volver a estudiar después que se ha recorrido cierto camino profesional nunca es fácil. Hacerlo implica cambiar un estilo de vida en que no sólo se está cómodo, sino por el que, además, se ha trabajado con esfuerzo. Es asumir responsabilidades nuevas y abandonar otras. Invertir dinero y desdoblarse para cumplir con obligaciones extra.

Sergio Mutis, Hernando Holguín y Jackeline Helo, son tres empresarios que estudiaron sus especializaciones después de haber cumplido 30 años.

 

Hernando Holguín

 

Es administrador de empresas y tiene 55 años. A los 25 comenzó su especialización en Mercadeo en la Universidad de Boston. Su carrera comenzó en el área comercial de organizaciones como Nestlé y Warner Lambert. Posteriormente, fue Gerente General de Pepsi Cola, Panamericana y Savoy Brands Colombia. Desde hace más de veinte años se encuentra vinculado como consultor en el área de Gestión Humana, siete de los cuales estuvo como socio de la firma Korn Ferry International en Colombia.

1. ¿Por qué volver a estudiar?

Siempre he pensado que hay que mantenerse actualizado. Un profesional no se puede dar el lujo de creer que sólo con un pregrado está ‘del otro lado’. Hoy en día no es simplemente un estímulo personal, es un requisito para competir en el mundo laboral.

En todos los procesos de reclutamiento que he realizado, siempre aparece el tema académico como un requisito por parte de los clientes y ha sido y será un indicador en los procesos de selección; no solo por el título per se, sino porque estudiar un posgrado también implica esfuerzo y disciplina, y esos pueden ser factores determinantes en cualquier contratación.

2. ¿Qué arriesgaba al hacerlo?

Una decisión de estas implica mucha dedicación y, por supuesto, una inversión que quizás no se recupera con incrementos salariales. No obstante, decidí hacer el posgrado por la autoridad y satisfacción personal que me daba. La capacidad de liderar con el ejemplo, la posibilidad de establecer contactos y de aprender de la experiencia de otros participantes. Si uno se pone a esperar hasta tener el tiempo y los recursos, jamás lo va a hacer.

3. ¿Qué ganó?

Me fue bien, ciertamente. En términos económicos pienso que no se recuperó del todo la inversión, pero en cuanto a la satisfacción personal y mi capacidad de agregar valor, se pagó con creces.

 

Jacqueline Helo

 

Es Médica Cirujana egresada de la Pontificia Universidad Javeriana y tiene 49 años. A los 29 comenzó su residencia para ser dermatóloga en el Centro Dermatológico Federico Lleras Acosta. Más tarde, se graduó como Fellow en Cirugía Dermatológica y Tumores de Piel en el Hospital de Ninewells Dundee de Escocia. Fue Gerente General de Asisderma Clinica de la Piel durante 5 años y actualmente es su Subgerente.

1. ¿Por qué volver a estudiar?

En la Medicina, el estudio es un estado permanente, la única forma de mantenerse actualizado. Como es una carrera tan amplia y hay tantas ramas de especialización, uno puede escoger la que más motiva sus esfuerzos. Cuando me decidí hacer el posgrado estaba embarazada y sabía que, de pronto, al presentarme no iba a pasar, por eso me preparé muy bien y demostré que ser madre no es un impedimento. Tuve una buena entrevista, buenos resultados en el examen de admisión y pude probar que todos los roles en la vida son compatibles.

2. ¿Qué arriesgaba al hacerlo?

Tiempo para estar con mi hijo. Sin embargo, nunca me faltó. Llegaba extenuada de la jornada en el hospital a preparar revisiones de tema, club de revistas y revisión de casos, pero lo hacía en la noche cuando él ya estaba dormido. Sabía que tenía que arriesgar horas de sueño y tiempo para mi esposo, pero él me entendió y me apoyó durante los 3 años. Decidí hacerlo porque también quería cumplir el sueño de ser dermatóloga y sentirme bien conmigo misma.

3. ¿Qué ganó?

Pude cumplir mi sueño de ser especialista y madre. Pude trabajar en lo que más me gusta y posteriormente independizarme. Después de la especialización viajé con mi hijo pequeño y mi esposo a Escocia para hacer un fellow en cirugía dermatológica y tumores de piel. Cuando regresé cumplí mi sueño de ser independiente. Yo me siento feliz porque le he dado el ejemplo a mi familia de que si uno quiere hacer un posgrado o crear una empresa, puede hacerlo con esfuerzo y persistencia.  

 

Liliana Espinal

 

Es abogada de la Universidad de Medellín y tiene 58 años. Tan pronto se graduó comenzó a trabajar en Suramericana como abogada junior. Luego, se trasladó al área de recursos humanos donde fue gerente y ascendió a Vicepresidente de Talento Humano, cargo que ocupó por tres años hasta marzo del 2018. Al mismo tiempo, estudió Alta Gerencia en la Universidad EAFIT, Alta Gestión y Liderazgo Estratégico en la Universidad de los Andes y se certificó como Coach Ontológica y Coach Ejecutiva. A los 40 años, estudió inglés, quizá uno de los cursos más desafiantes que ha tomado ya que el resto de sus compañeros no pasaba los 16 años. Dentro de sus planes actuales se encuentra estudiar psicología.

1. ¿Por qué volver a estudiar?

El conocimiento es demasiado dinámico. Todos los días surgen nuevos conceptos y aprendizajes y si uno se ciñe a lo que aprendió en la universidad, rápidamente va a quedar desactualizado. Estudiar es importante, no sólo de manera formal sino también desde el mismo autoconocimiento. Una vez un profesor me dijo algo que resume muy bien lo que pienso: “El día que nosotros dejemos de aprender es porque nos empezamos a morir”. Seguir estudiando es importante para sentirse vivo y conectado con el mundo.

2. ¿Qué arriesgaba al hacerlo?

La verdad yo nunca sentí que arriesgaba nada. Siempre tuve todo el apoyo por parte de Sura. De pronto, tenía miedo de reconocer que me hacían falta cosas por aprender, pero ese miedo y esa condición de vulnerabilidad nunca fueron superiores a mi interés, mi curiosidad o las ganas de ampliar mi mirada. En la universidad no sólo se aprende lo que el profesor enseña en el tablero, también se aprende de los compañeros, de otras formas de ver el mundo, otras culturas y otras maneras de entender la vida. Eso es lo más importante.

3. ¿Qué ganó?

Yo creo que en cualquier proceso de aprendizaje siempre hay ganancias. Estos procesos se componen de dos cosas: un tema técnico, que se refiere a las materias y el contenido que se estudia; y otro tema relacionado con las aptitudes que permiten aplicar ese conocimiento. Hay una gran diferencia entre ‘saber’ y ‘saber hacer’. Para ‘saber hacer’ se necesitan ciertas competencias: disciplina, estudio, aceptación de la diferencia, capacidad de escucha y observación. Desarrollarlas, por más que el contenido del objeto de estudio no sea sea tan bueno, siempre generará ganancias.

*Laura Duarte es periodista de la Universidad del Rosario.

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