IDEAS

Emprendimiento como modelo de liderazgo

El emprendimiento es un camino difícil que exige de mucho liderazgo. Y no sólo liderar un equipo, también -y a veces más difícil- liderarse a uno mismo.

Por Lina Rengifo Niño*


Un emprendedor es líder, ya que debe formar a sus empleados en la manera en que serán hechos los productos y servicios que se ofrecen al mercado, eso hace que tenga que movilizar, entusiasmar y empoderar a su equipo.

Una meta fija es algo que tienen en común un emprendedor y un líder. Emprender es empezar a hacer algo que exige esfuerzo, perseverancia y ganas de alcanzar una meta. Desde mi punto de vista, para ser emprendedor hay que ser líder, pero no necesariamente para ser líder hay que ser emprendedor.

Muchas de las características que tiene el líder son necesarias para el emprendedor. Por ejemplo, un líder y un emprendedor deben tener carácter, que es la decisión firme de hacer algo. El carácter es una elección, que, junto con el compromiso, inspira a hacer más cosas y atrae a nuevas personas interesadas en lo que se quiere hacer. Un emprendedor es una persona dotada de altísimos niveles de compromiso, consecuencia de su decisión de hacer; tiene el pleno convencimiento de que su naciente idea, o empresa, tiene potencial, en su corazón sabe que ese es el camino, y aun cuando no sepa todavía por dónde hay que empezar a dar los pasos firmes para avanzar, él sigue; se prueba en el terreno y se impulsa de los pequeños logros, no da marcha atrás, solo hace pequeños altos en el camino para replantear su estrategia y continuar hacia su meta.

Es común encontrar que los líderes tienen habilidades naturales para la comunicación, es una de sus herramientas más estratégicas; ellos sí que saben transmitir lo fundamental de un mensaje, y elegir a las audiencias que prestan sus oídos para escuchar ese mensaje, que se les entregará con contundencia y claridad. Esto a diferencia de los emprendedores para quienes, por lo general, comunicarse adecuadamente es su talón de Aquiles.

Un emprendedor que no sepa comunicar claramente su mensaje tendrá inmensas dificultades, porque no logrará transmitir el valor, la importancia y la pertinencia de su emprendimiento a su audiencia, es decir, a sus clientes. Que el cliente entienda qué le están ofreciendo y qué va a comprar, es decisivo para la subsistencia del emprendimiento. No tiene nada que ver con la calidad del producto, ni mucho menos con el buen ser humano que ha emprendido, tiene que ver con que el cliente conoce o entiende qué le están vendiendo, y ese cliente no va a comprar nada. Sin ventas no hay posibilidad de que el emprendimiento sea sostenible.

La excelencia y la resiliencia son características que tanto los líderes como los emprendedores deben desarrollar diariamente, con esfuerzo constante por lograr cada día más de lo esperado. Una persona que persevere, y esté dispuesta a errar como forma de aprendizaje, llegará mejor a la excelencia. Debe vencer sus miedos cada día, dar un paso adelante haciendo las cosas de forma correcta, inspirando a sus equipos de trabajo en el caso de los emprendedores, y a sus seguidores en el caso del líder.

Un emprendedor es líder, ya que debe formar a sus empleados en la manera en que serán hechos los productos y servicios que se ofrecen al mercado, eso hace que tenga que movilizar, entusiasmar y empoderar a su equipo. En medio de todo este proceso el emprendedor líder antepone a sus empleados por delante de su negocio, él sabe que, si sus empleados no van juntos todos en los mismos pasos firmes y decididos, el emprendimiento tendrá pasos más lentos y procesos más riesgosos para conseguir la meta. Nuestro emprendedor líder tiene el pleno convencimiento de que está dando los mejores recursos de sí para contribuir a la consecución de su meta, su tiempo, su atención, su intención y sus recursos.

Un líder emprendedor sabe exactamente qué quiere, aunque no siempre sepa cuáles serán los pasos exactos que dará para lograr su objetivo, está completamente seguro de que va a lograr su meta; para ello siempre va a hacer más, a arriesgarse más, a cometer errores y a aprender de ellos, a caerse y a levantarse para el bienestar de sus empleados, su entorno y el suyo.

Ese apasionado líder emprendedor tiene un depósito inagotable de ganas de hacer las cosas bien, y de productividad, está en función de hacer las cosas con buena actitud porque sabe que los obstáculos estarán a la orden del día, y que, así como llega el problema, también llega la solución. No se deja disminuir por sus fracasos, sabe que los fracasos son oportunidades para agregar valor a las situaciones, para encontrar patrones de cambio en condiciones que pueden acercarnos a la meta, o acelerar el proceso para llegar a ella.

Si se piensa detenidamente en cada problema que surge en la cotidianidad, se encuentra que para cada una de esas situaciones florece un líder, y si se lleva al lado del emprendimiento, a cada oportunidad de negocio o a cada necesidad manifiesta de un grupo de personas, resulta un emprendedor listo para proveer una solución.

Un emprendedor líder a veces también tiene el talento de anticipar la solución antes de que ocurra, viendo el cuadro completo de la situación, saben que lo mejor es hallar la solución dando un paso firme a la vez, no abandonan su meta ni su propósito cuando aparecen las dificultades, saben que sorteándolas mejoran todo el proceso, y que están inspirando a sus colaboradores y seguidores a tomar las mismas actitudes de triunfo para conseguir su objetivo.

Alguien ‘con madera’ para ser un líder emprendedor debe recordar que en el camino encontrará sendas difíciles y senderos transitables en inmensa armonía, que después de decidirse a conseguir una meta su primera tarea debe ser forjar autodisciplina, sin ella ningún camino conducirá a ninguna meta. Todo el potencial necesario para lograr lo que se propone con determinación está condicionado por cumplir cada proceso con determinación, responsabilidad y excelencia, ello provocará que los talentos se perfilen para el progreso.

¿En dónde está su meta? El líder emprendedor debe poner allí su corazón, hacer, hacer, no detenerse, hacer siempre. El cambio es fluido, los resultados que se anhelan se consiguen solamente cuando se hace, cuando no se hace nada el fracaso también llega. Cada persona es capaz de liderar lo que se proponga, y eso incluye liderar un emprendimiento, ser emprendedor es liderar por decisión propia, e influir con su talante, constancia e inspiración en otras personas. Emprender no consiste solo en vender mucho a muchas personas; emprender es una actitud, es un estilo de vida que nunca para, que siempre trae cosas, que siempre sorprende y que siempre enseña.

El enseñar y aprender viene de muchas formas y fuentes. Colombia, según el Estudio General de Emprendimiento, ocupa el cuarto lugar en el listado de países latinoamericanos; y sugiere que las instituciones del país deben desarrollar espacios, modelos y escenarios que faciliten el emprendimiento más productivo y de calidad en temas de innovación. Según el índice global de innovación Colombia está en el puesto 63 en un ranking de 141 países.

Lo anterior nos plantea varios asuntos del ámbito educativo, no solo en el ambiente escolar y universitario, sino en la forma en que las organizaciones proveen mecanismos de formación de líderes, en lo que se denomina el intraempresarismo e intraemprendimiento, como aquellos espacios en los que se reconocen los esfuerzos creativos, emprendedores e innovadores de los colaboradores que, en un ánimo de desarrollar iniciativas transformadoras, deriven en resultados de productividad y competitividad.

La pregunta que resolver es ¿de qué manera nuestros modelos educativos formales y empresariales están promoviendo el aprendizaje para el liderazgo emprendedor?

 

*Lina Rengifo es profesional en finanzas y comercio exterior, economista con énfasis en banca internacional. Conferencista en temas de comunicación digital, innovación, liderazgo y emprendimiento.

*Este artículo fue originalmente publicado en Profesión Líder 2017. La presente es una versión adaptada para CUMBRE.