BARRANQUILLA

"Imponer no funciona”: Lourdes Rey

La coordinadora académica del Instituto de Lenguas de la Universidad del Norte conversó con CUMBRE sobre la importancia de buscar consensos a la hora de liderar equipos.

Por CUMBRE


“Pero, a veces, el enamoramiento de mi trabajo hace que deje de lado aspectos de mi vida personal como los fines de semana y las visitas a mis papás. Me pasa mucho que disfruto tanto el trabajo que olvido mi vida fuera de él”.

Lourdes Rey

Madre y educadora. Así se define Lourdes Rey, una apasionada por la educación y el aprendizaje. Su trayectoria y experiencias, a las cuales da un gran valor, demuestran que, pese a las dificultades que enfrentó, jamás aceptó un no como respuesta y se esforzó por cumplir sus sueños. Es así como hoy puede afirmar lo que muchos otros profesionales no: en su vida existe una realización tanto personal como profesional.

Su labor en la academia, su esposo, sus hijas y su enorme gratitud con la vida y el camino que le ha trazado hacen de Lourdes una mujer alegre y amable. En esta tónica conversó con CUMBRE acerca de sus retos y motivaciones, su concepción del liderazgo y las dificultades del mundo laboral.

CUMBRE: ¿Qué retos profesionales y/o personales ha enfrentado?

Lourdes Rey: He tenido muchos. Llegué a la Universidad del Norte entre 1997 y 1998, cuando una nueva directora de este instituto (Instituto de Lenguas de la Universidad del Norte) me ofreció asumir una función de carácter académico y administrativo. Esto implicaba tener más funciones aparte de lo curricular y las aulas de clase.

Fue un shock al principio. Yo en el aspecto administrativo no sabía nada y, además, no tuve formación ni guía. Afortunadamente, apareció Claudia, mi asistente, que tenía todo el conocimiento claro y me ayudó mucho. Aun así, todavía hay cosas que me cuestan mucho y que no comprendo fácilmente. Por mi naturaleza de docente, por ejemplo, soy una persona que trata de establecer consensos y si quiero algo no lo busco peleando. Sin embargo, he notado que este tono de imposición y no negociación a veces predomina en el campo administrativo.

Fue a partir de esto último que me di cuenta de que habían estilos de liderazgo que no funcionaban conmigo. Recién empecé, asistía a reuniones en las que se daban muchos enfrentamientos. Esto chocaba con todo lo que yo creía porque, como dije anteriormente, prefiero lograr acuerdos entre las partes y recibir todo con una actitud positiva. Por eso me cuestiono mucho si he adquirido esta actitud de confrontación o me he mantenido conciliadora. Ese es, quizá, el reto más importante al que me he afrontado.

CUMBRE: ¿Cuál es su principal motivación? ¿Cuál es ese propósito por el cual se levanta todas las mañanas?

L.R: A mí me encanta lo que hago. Lo disfruto mucho porque puedo ser creativa, tomar decisiones e impactar la vida de otras personas. Todos los días están pasando cosas distintas. Sobre todo estar creando constantemente cosas me hace muy feliz.

Pero, a veces, el enamoramiento de mi trabajo hace que deje de lado aspectos de mi vida personal como los fines de semana y las visitas a mis papás. Me pasa mucho que disfruto tanto el trabajo que olvido mi vida fuera de él. Trato siempre de darle a cada espacio su prioridad y destinar tiempo para estar con mis hijos.

Me gustaría, eso sí, que no siempre mi motivación en las mañanas estuviera relacionada con el trabajo sino, por ejemplo, ir a una presentación de mi hija. Algo así como encontrar un balance.

CUMBRE: ¿Qué tipo de liderazgo ha construido a lo largo de sus más de 18 años en el mundo académico?

L.R: Los consensos y el trabajo en equipo. No me gusta recibir el crédito, sino que lo reciban todas las personas que trabajan conmigo. He tenido la fortuna de hacer parte de equipos muy valiosos con personas sumamente dedicadas. Crear en conjunto me encanta. Cuando hay que tomar decisiones unilaterales pues las tomó, pero siempre intentó generar una sonrisa en la persona que las recibe.

También me esfuerzo por nunca recibir a nadie con una mala cara. Así exista una situación incomoda o tensa entre ambos, siempre procuro solucionar todo en seguida. Controlo mucho las palabras que uso y al momento de una confrontación pienso mucho lo que voy a decir. No me gusta empezar con una acusación o algo negativo. En cambio, busco que se realice una reflexión en torno al problema.

Mi jefe siempre me comentaba los buenos comentarios que recibía sobre las personas que trabajan en el Instituto de Lenguas. Le decían que siempre se nos veía contentos. Eso es lo que yo quiero continuar. Acá saludamos a todos, abrazamos a profesores, se les pregunta cómo están y, de no ser por todos los compromisos que tengo, me gustaría ser aun más cercana.

Entonces ese es mi estilo de liderazgo: consensuado, construido, en grupo y colaborativo.

CUMBRE: Desde el Instituto de Lenguas de la Universidad del Norte ¿cómo cree que están construyendo país?

L.R: A través de nuestra pedagogía, intentamos inculcar temas de responsabilidad social y educación para la paz. Nuestros cursos se han convertido en una especie de laboratorio en el que el profesor trabaja alrededor de estos aspectos.

Por ejemplo, esta mañana se compartieron experiencias de grupos de estudiantes que trabajaron con líderes sociales que fueron asesinados en los últimos meses. Se contó qué tipo de repercusiones tuvo esto para las comunidades. Queremos generar conciencia y que no se quede como una simple noticia que apareció en la televisión.

Son con estas pedagogías que queremos contribuir a la construcción de un mejor ciudadano. La idea es llegarle al ciudadano que bota basura en la calle, el ciudadano que compra el voto, el ciudadano que no vota. Nuestro plan es demostrarle su rol dentro de la sociedad y la responsabilidad que tiene con la misma. Para estos planes sirven mucho las lenguas extranjeras porque se prestan para discusiones y lecturas de tipo flexible.

CUMBRE: ¿Asume conversaciones incomodas en la esfera laboral?

L.R: No me gusta, pero me toca. No soy de confrontaciones y antes, incluso, prefería quedarme callado o no opinar. Ahora si me toca decir las cosas de frente, no hay de otra.

Ayer tuve una discusión con una profesora en una reunión. Eso cambió la dinámica de la reunión y sentí que ambas terminamos mal. Supe que no podía irme así para la casa y fui a buscarla después. Logramos ponernos de acuerdo. Nunca quiero usar palabras inadecuadas, ni dar a entender que tengo rabia.

CUMBRE: Por último, tres consejos que le daría a los jóvenes para construir una sociedad mejor a partir del liderazgo.

L.R: Imponer no funciona. Hay que escuchar las otras voces y saber qué piensan. Pienso que la colaboración, el trabajo en grupo y la apertura a opiniones y sugerencias juegan un papel clave.

También les diría que disfruten lo que hacen. De lo contrario, la vida se complica y la actitud negativa se va a ver reflejada en el día a día. Es imposible no sentirse mal de vez en cuando, pero hay que saber controlar esos sentimientos y no dejar que afecten las dinámicas de grupo.

Por último, les recomendaría reconocer sus errores. No importa si son jefes, hay que hacerlo.