IDEAS

Living wage: la propuesta inglesa de un salario digno

¿Es posible abandonar el salario mínimo y establecer uno que sea suficiente para cubrir no sólo necesidades básicas sino todas las que constituyen una buena calidad de vida?

Por Laura Duarte Bateman


Imagen: Pixabay CCO

“Yo le pago más del salario mínimo a mis empleados porque me preocupa que ganen bien, pero si hubiera una cifra estándar a la cual apuntar nuestro impacto podría ser más beneficioso”.

Julio Roberto Gómez

Para Citizens UK, una organización comunitaria que surgió en Londres y ahora genera impactos políticos, económicos y sociales a través de todo Reino Unido, un salario que responda al costo mínimo de vida no es suficiente. Gracias a su iniciativa Living Wage Foundation más de 3.600 empresas se han comprometido a abolir el salario mínimo de sus escalas salariales y a pagarle a sus empleados una cifra que satisfaga tanto sus necesidades básicas como sus necesidades secundarias.

Todo comenzó en el año 2001 en un encuentro al este de Londres donde la organización Citizens UK se reunió con colegios, iglesias, mezquitas y otras instituciones locales para saber cuáles eran sus mayores preocupaciones. Una de las quejas principales giraba en torno al salario mínimo debido a que esta cifra no correspondía al costo de vida en Londres, significativamente más elevado que en las otras ciudades y regiones del Reino Unido. Muchos londinenses debían tener entre dos y tres trabajos para llegar a fin de mes, ¿suena familiar? En Colombia también es común que los ciudadanos tengan más de un empleo para poder sostener el hogar. Apenas el 45,2% de los empleados gana más de un salario mínimo, lo que pone a los colombianos en una situación parecida a la de los londinenses antes de que existiera el living wage.

En Colombia todos los años pasa lo mismo: llega el 15 de diciembre y las partes de la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Laborales y Salariales no han llegado a un consenso para fijar el salario mínimo del año siguiente. Los argumentos nunca cambian: la Central Unitaria de Trabajadores considera que es necesario un aumento significativo en el salario para que los trabajadores puedan vivir dignamente, mientras que los empresarios insisten en que, si el salario mínimo sube más de lo que ellos proponen, o se quiebran o se ven en la obligación de recortar personal. Como no existe un acuerdo entre las partes, la decisión queda en manos del gobierno, que ajusta el salario mínimo por decreto. La cifra tiende a decepcionar a los trabajadores, especialmente de ciudades como Bogotá, Cartagena y Barranquilla, en donde el costo de vida es más alto que en otras partes del país. La decisión del gobierno está sujeta a factores como el IPC, el PIB, la meta de inflación del año siguiente, la productividad acordada y la contribución de los salarios para el ingreso nacional que no permiten que el salario mínimo corresponda al costo mínimo de vida en todos los sectores de Colombia.

Enfrentados a una situación similar en el Reino Unido, Citizens UK decidió hacer algo al respecto. “Concluimos que la solución no podía venir del gobierno ni de los empresarios ni de los sindicatos, sino desde la misma ciudadanía”, dice Amanda Walters, organizadora comunitaria de Good Work. Bajo la premisa de que el living wage debe ser un cálculo que no se negocia como sí sucede con el salario mínimo y después de pasar por diez años de campañas, conciertos de caridad, marchas en la calle y manifestaciones fuera de grandes empresas, el movimiento alcanzó visibilidad nacional. Hoy en día en el Reino Unido existe un salario mínimo, un living wage nacional y un living wage para Londres. Se calcula que para abril de 2018 las cifras serán de 7.83, 8.75 y 10.20 libras por hora, respectivamente.

A pesar de que la iniciativa pretende generar un impacto económico y social, Stephen Martin, voluntario en Citizens UK CARGO, afirma que la campaña no pretende ser una solución para toda la economía. “No buscamos convertir el living wage en ley porque sabemos que hay compañías que no tienen los recursos para implementarlo”. El propósito es motivar a las empresas que puedan reducir sus utilidades a sumarse a la iniciativa. A cambio, el living wage les asegura beneficios a largo plazo. El 86% de las empresas involucradas afirma que su reputación ha mejorado, el 75% dice que la retención de sus empleados es mayor, el 64% considera que la iniciativa ayuda a diferenciarse del resto de las de su campo y el 58% reporta mejorías en las relaciones entre los gerentes y empleados. Sin embargo, apenas un tercio de las 100 empresas FTSE se han comprometido a pagarle el living wage a sus empleados.

Actualmente Sofía Torres y Sonia Rendón, dos colombianas voluntarias en Citizens UK, junto con otros miembros de la fundación están evaluando la posibilidad de implementar el living wage en Colombia. A pesar de que los expertos celebran el hecho de que la iniciativa sea voluntaria, no ignoran los desafíos que enfrenta en el país.

Daniel Iván Jaramillo, investigador del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, argumenta que se requiere de una madurez económica distinta a la que hay en Colombia para implementar el living wage. El hecho de que la iniciativa no genere utilidades económicas a corto plazo puede desmotivar a las empresas. “Por el tema reputacional hay otras vías,” asegura Jaramillo. Las donaciones masivas, las celebraciones de fin de año con los empleados, y el apoyo a la educación de los hijos de sus trabajadores, son algunos de los métodos predilectos de las empresas para mantener una buena reputación.  “Se necesita un beneficio que vaya más allá para que las empresas se interesen,” dice.

Calcular una cifra que responda no sólo los gastos de la canasta familiar sino también a gastos secundarios como entretenimiento y ahorro puede resultar controversial. Según Wage Indicator, un centro de investigación que compara salarios a través del mundo, para Colombia el living wage correspondiente sería de 772.000 pesos, 34.283 pesos más que el salario mínimo. A pesar de que esta cifra corresponde tanto a necesidades básicas (alimentación, vivienda, transporte, salud, educación, impuestos) como secundarias, wageindicator.org no aclara cuáles son las necesidades secundarias que se tienen en cuenta al hacer el cálculo.

Stefano Farné, investigador del Observatorio Laboral de la Universidad del Externado, considera que existe un riesgo de que la iniciativa genere desempleo. “El living wage puede ser una referencia para las empresas, para que apunten a eso, pero si los empresarios suben el salario de sus trabajadores, se corre el riesgo de que tengan que recortar personal.”

Pese a los desafíos, empresarios como Alberto Vargas, fundador de Deco Depot, se muestran positivos al respecto. “Yo le pago más del salario mínimo a mis empleados porque me preocupa que ganen bien, pero si hubiera una cifra estándar a la cual apuntar nuestro impacto podría ser más beneficioso”. Julio Roberto Gómez, presidente de la Confederación General de Trabajadores también dio el visto bueno a la iniciativa: “seguramente vamos a encontrar empresas y empresarios que están dispuestos. Tal vez sea la forma de comenzar un proceso que nos conduzca a salir del grupo de países más desiguales del mundo.”

Actualmente Citizens UK está buscando personas interesadas en comenzar una organización parecida en Colombia para implementar el living wage en el país. El desafío más grande puede estar en esa búsqueda. ¿Habrá suficiente participación ciudadana para llevarla a cabo?

 

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