PERSONAJES

Paula Navarro, abriendo un camino para otras mujeres en el fútbol

Aunque sólo estuvo cinco días al frente del equipo chileno Santiago Morning, en su nuevo rol, como asistente técnico, quiere seguir escalando y derrumbando las barreras del machismo.

Por Santiago Valenzuela


Ilustración: Jorge Tukan

“Hay muchos prejuicios cuando una mujer asume roles de liderazgo en un medio donde solo hay hombres”.

Paula Navarro 

Paula Navarro es chilena, tiene 45 años. Desde niña tenía claro que era posible vivir del deporte, así le dijeran en el colegio que las niñas se identificaban más con las princesas y los niños con los guerreros. En la universidad, consciente del machismo y otras barreras, decidió llevar su idea un poco más lejos y demostrar que una mujer puede dirigir un equipo de fútbol profesional masculino, a pesar de todo. El 15 de diciembre de 2017, las secciones deportivas de los diarios internacionales titularon: Histórico: Confirmaron a Paula Navarro como la primera entrenadora del fútbol profesional.

Este sería el resumen de una historia con final feliz, pero con la misma determinación con la que Paula hablaba en la universidad, hoy se refiere a este episodio sabiendo que el desenlace era previsible y negativo: “En el fútbol sí hay discriminación. Cuando en un mismo viaje le dan a la selección de niños 900 mil pesos de subvención y a la de niñas 432 mil pesos, sí hay discriminación”. Para llegar a ser directora de un equipo de fútbol profesional por unos cuantos días, tuvo que hacer una carrera de 13 años en un club: “Si a los hombres les exigían 100%, a mí me exigían 300%”.

Paula fue ratificada como directora del equipo Santiago Morning, de la primera B de Chile, el 15 de diciembre de 2017. Cinco días después, las directivas del club dieron un paso atrás: ante la oposición de varios jugadores, sería nombrada como ayudante técnico de Jaime García, nuevo director del equipo. La noticia causó revuelo en Chile: jugadores de la selección como Claudio Bravo y Arturo Vidal la respaldaron públicamente y rechazaron la decisión que finalmente tomaron las directivas del club.

En este episodio salieron a la luz los prejuicios, los miedos y el machismo que durante tantos años han rodeado el fútbol. Cuando la nombraron directora del equipo, el capitán de Santiago Morning, Hernán Muñoz se opuso por razones que reflejaban sus prejuicios: “A mí modo de pensar, que una mujer esté en un camerino masculino se sale de contexto, por la comodidad de los jugadores. No estoy poniendo en duda la capacidad. La mujer ha avanzado mucho y tiene la capacidad suficiente, pero de ahí a entrar a un camerino masculino, es distinto. Sé que es una buena entrenadora, pero no sé si es lo correcto”.

Cuando Muñoz habló, otros jugadores lo respaldaron y aceptaron que estaban escondiendo sus prejuicios, que en el fondo no querían que una mujer dirigiera un equipo profesional por el hecho de ser mujer. Simple. David Escalante, delantero argentino, lo dijo ante los medios: “Es difícil que te dirija una mujer, es una novedad”. El vicepresidente de Santiago Morning, Luis Faúndez, terminó aceptando sus razones y obviando las capacidades técnicas de Paula Navarro, quien estudió en el Instituto Nacional del Fútbol y se especializó en clubes como Barcelona y Athletic: “No sería fácil para una mujer dirigir a un equipo de hombres”. El episodio terminó con unos jugadores que reconocían abiertamente el machismo y un club que, a raíz de la presión que ejercieron mujeres y hombres, le otorgó a Paula el cargo de asistente técnico.

Al final, quedaron varias lecciones, todas bien resumidas por la columnista Vanessa Vargas: “Te tuvieron miedo, Paula, los dejaste muy asustados. La idea de recibir órdenes de una mujer los apabulló: tuvieron que argumentar incomodidad en el camarín. Como si la mayoría de los equipos de fútbol femenino no fueran encabezados por hombres. Como si una mujer repartiendo instrucciones a 11 jugadores fuera un insulto, una mala broma. Algo inconcebible, que podría inspirar a otras a seguir el mismo ejemplo”.

Han pasado cuatro meses desde ese hecho. Paula ya no ocupa titulares en la prensa deportiva. Su rutina, como hace 15 años, es igual de pesada: como asistente técnico de Santiago Morning asume el rol de liderar a los equipos masculinos y femeninos en diferentes etapas. En su tiempo libre sigue estudiando, preparándose para ser directora de un equipo profesional, o incluso presidenta de una federación deportiva.

 

¿Cómo llegaste al mundo del deporte? ¿Por qué elegiste el fútbol?

Siempre fui deportista. Desde que estudiaba en el colegio hacía deporte: básquetbol, tenis, hándbol, fútbol y mountain bike. Fue pasando el tiempo y en la universidad me comenzó a gustar mucho más el fútbol, no porque jugara bien, sino porque era buena líder. Tenía buen ojo para elegir al equipo y sabía leer el juego, algo que es muy difícil. Cuando me di cuenta de que era buena liderando, quise seguir perfeccionando mis capacidades.

¿Cómo llegaste a la dirección técnica de un equipo profesional?

Ha sido un camino largo y difícil. Tengo 15 años de experiencia en el medio del fútbol. Comencé con el femenino y poco a poco me fui acercando al masculino. En Santiago Morning llevo 10 años trabajando. Me han ido entregando más responsabilidades. Primero me hice cargo del fútbol formativo y de otras disciplinas, como el hándbol y el voleibol. En todo este proceso he sido la única mujer, siempre he estado en medio de hombres y eso ha sido bastante complicado. En algunas ocasiones y para algunas personas importa más el género que las mismas capacidades. Eso ha sido difícil, pero gracias a Dios los dirigentes y el presidente del club me apoyan, me conocen y saben sobre mis capacidades. Pero no te lo voy a negar: el medio del fútbol es muy difícil.

Es un deporte que históricamente se ha construido sobre la masculinidad…

Claro, el proceso ha sido muy duro porque hay muchos prejuicios cuando una mujer asume roles de liderazgo en un medio donde solo hay hombres. Y ha sido difícil, pero se han dado pasos importantes: estoy en el cuerpo técnico, soy ayudante técnico, tengo excelente relación con el entrenador y día a día voy aprendiendo. Estoy muy contenta de haber llegado hasta acá.

¿Quiénes te inspiraron? ¿Qué lecciones te dejó el proceso?

Creo que el proceso ha sido muy personal, soy yo la que día a día me doy fuerzas para seguir luchando. Siento que estoy abriendo un camino importante para otras personas y otras generaciones que vendrán después de mí. Ser la primera en algo siempre es más difícil. Admiro a la primera mujer que fue piloto, a la primera mujer que fue a votar, a la primera mujer científica. Todas ellas siempre tuvieron procesos difíciles. Yo creo que tomo todos estos ejemplos para seguir. Si ellas pudieron, creo que yo también. Cuando días muy difíciles, pienso en ellas y me doy fuerzas para seguir. Es lo que te digo, pensar sólo en el día a día.

¿A tus padres les gustaba el fútbol?

A mi papá le gusta, mi mama no tanto.  Ellos no están tan metidos en este deporte, pero siempre me apoyan mucho. Les gusta verme feliz. Siempre he contado con el apoyo de toda mi familia.

¿Cuál es tu equipo de fútbol? ¿Cómo vives el fútbol en tu vida?

Mi equipo es Santiago Morning, soy de Chaguito de corazón (como le dicen al equipo), lo vivo en el día a día no sólo porque trabajo en el club sino porque somos una familia, donde hay problemas y donde nos queremos mucho. Como todas. Eso en el día a día se transforma en algo muy importante y se ve reflejado en el crecimiento de las personas. Acá no sólo formamos deportistas, sino que formamos seres humanos, eso es lo que más me gusta del club. Santiago Morning no es una máquina de producir dinero. Acá los jugadores no son un número o un valor, son personas y eso es lo más importante.

¿Cómo veían en el colegio que una niña jugara fútbol?

En mi época de colegio las niñas no jugaban fútbol y creo que eso tiene que ver con que los colegios eran muy religiosos. En la universidad, en ese espacio más liberal, comencé a jugar más. Mis compañeras del colegio, con las cuales todavía tengo conexión hasta el día de hoy, están muy contentas y me admiran mucho, siguen mi carrera y están felices por mí.

¿Te rodeas siempre de hombres y mujeres?

Constantemente me rodeo de muchos niños y niñas y hombres y mujeres. El tema del fútbol, y de la vida en general, no pasa por el género. Creo que las personas tienen las mismas condiciones y capacidades, no importa si es hombre o es mujer. Ojalá que en el fútbol se atrevieran a incluir más mujeres en los cuerpos técnicos profesionales. Cuando hombres y mujeres trabajamos juntos se obtiene un máximo rendimiento, ojalá los dirigentes entendieran esto.

Aunque por unos días fuiste la primera mujer en dirigir en categoría profesional, tu trabajo como asistente técnico sigue entrando en las primeras veces de las luchas femeninas. ¿Con qué dificultades te has encontrado?

Ha sido un reto importante. Estoy muy contenta porque el equipo cada vez está mejor. El cuerpo técnico me ha recibido muy bien, tenemos muy buena relación profesional y todo se ve reflejado en los resultados. De repente, aparecen cosas en los medios de gente que piensa que las mujeres no podemos estar en cargos de liderazgo, pero sí podemos hacerlo y aquí lo estamos demostrando. Con los jugadores me la estoy llevando súper bien.

¿Cómo es dirigir un equipo de fútbol masculino? ¿Qué tipo de resistencias se presentan y cómo se pueden subsanar?

Me he dado cuenta de que un equipo masculino o femenino es lo mismo, el tema está en que la mujer asuma el liderazgo. Al final, en el fútbol, son 11 jugadores que juegan contra 11. En este proceso ha sido bueno ver que puedo construir una relación muy buena con todos los del equipo, creo que en estos cuatro meses se han dado cuenta de que es posible. Con las mujeres ha sido un poco más difícil, creo que ambos equipos, tanto masculino como femenino, tienen niveles de complejidad. Tú como entrenador o entrenadora tienes que tener muchas habilidades para llegar a los jugadores y para saber hablarles. Más allá de ellos, también tienes que trabajar mucho en ti.

¿Qué barreras existen para una mujer que quiere llegar a ser directora en un equipo profesional de fútbol masculino?

La barrera más grande es la que ponen los dirigentes desde las federaciones de fútbol. Ellos son los que ponen el “pero” para que las mujeres entrenadoras creamos que no podemos llegar a ser directoras y no nos atrevamos a enfrentarnos a eso. Cuando los dirigentes se dan cuenta de que somos capaces y tenemos las condiciones todo cambia. Esto es importante: esa barrera se puede derrumbar. Las asociaciones deberían ayudarnos a incluir más mujeres en equipos profesionales de hombres, y no sólo como médicos o como ayudantes. Además a nosotras nos pagan 45% menos en los equipos de fútbol, hasta les saldría más rentable jajaa…

¿Cómo crees que las mujeres se pueden ir abriendo paso en ese camino de dirección de equipos profesionales?

Con sus capacidades. Así se han generado las oportunidades. Es importante que los dirigentes dicten lineamientos para incluirlas en cargos de liderazgo, de lo contrario esas oportunidades nunca van a aparecer. Mira, en el fútbol todo funciona así: amiguismo versus capacidades. Y cuando empiezan los malos resultados los clubes todavía se preguntan por qué. Ahí está la respuesta. Porque no continúan los procesos, porque ponen en la dirección técnica al amigo y a veces tu amigo es muy buen amigo pero no tiene ni las capacidades ni la experiencia.

¿Qué opinas de los hombres que te dijeron que “es incómodo tener a una mujer en el camerino”?

Es un mito. En todos los clubes los cuerpos técnicos están apartados de los jugadores, sólo entramos cuando vamos a charlar y ellos ya están vestidos. Es como si dijeran que en los equipos femeninos no puede haber hombres porque no pueden entrar a los camerinos.

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