PERSONAJES

Salve usted la patria

Liderar es una actividad de alto riesgo. Aquí, un módelo para hacerlo.

Durante la intervención será muy común tener disidentes o personas que, dado el nivel de desequilibrio, abandonan el barco; pero se debe acompañar su proceso y darles voces de aliento.

El liderazgo es un campo de estudio en construcción. Basta con hacer una búsqueda en Google para darse cuenta de que hay 47 millones de resultados en español, y 538 millones en inglés. La construcción de un lenguaje común es fundamental para avanzar en la profundización de herramientas útiles para esta peligrosa actividad.

La presente aproximación es una adaptación del Centro de Liderazgo Adaptativo de Chile, y el profesor Héctor Lira, la cual consta de cuatro pilares fundamentales, Observación, Interpretación, Contención y Tensión. Los dos primeros hacen parte del diagnóstico y los dos últimos de la intervención.

 

Observación

Uno de los elementos más importantes para ejercer liderazgo es entender muy bien el sistema antes de una intervención. Entre más elementos, datos y entendimiento se genere de esta observación, más probabilidad hay de construir narrativas que logren matizar las perdidas asociadas a la transformación.

En la observación es fundamental entender las dinámicas de los diferentes actores, ¿cuáles son las expectativas de los diferentes actores frente al desafío?, ¿cuáles son los roles y responsabilidades actuales que están ejerciendo los actores frente al desafío?, ¿cuáles son las diferentes facciones o posiciones de los actores frente al desafío (observadores, disidentes, aliados, colaboradores, etc.)?, entender qué temen perder, sus lealtades, y la importancia del poder relativo para movilizar o paralizar la transformación de los actores, es fundamental en el ejercicio de observación.

Adicionalmente, se deben identificar los sistemas de autoridad, ¿cuáles son las autoridades formales y cuáles las informales?, ¿qué historias han llevado al sistema a donde está hoy?, muchas veces, las explicaciones de las dinámicas del hoy se encuentran sustentadas en la historia de los actores, explorarla y entenderla serán fundamentales para la intervención.

Finalmente, se debe identificar qué tanto desequilibrio soporta el sistema, la capacidad que tienen los actores involucrados en navegar en incertidumbre, en ambigüedades y en alta complejidad.

Estas preguntas son solo unas, de las muchas, para entender cada sistema antes de intervenirlo. Nunca se debe intentar pasar a la solución muy rápido. Esa sería la fórmula perfecta para el fracaso. Liderar es un proceso de sentido de urgencia para superar los desafíos, pero a la vez de paciencia y compasión por el prójimo en su proceso de desaprendizaje y adaptabilidad.

 

Interpretar

Una vez se haya realizado una correcta observación del sistema, sus facciones, lealtades y demás elementos, es hora de empezar a generar hipótesis de trabajo que guiarán la construcción de agendas para la transformación.

 

Diagnosticar el desafío adaptativo

Lo más importante antes de iniciar este proceso de intervención es la correcta identificación del desafío a resolver. Se requiere siempre mantener el desafío en el centro de la discusión. En el ejercicio del liderazgo, al retar a los diferentes actores para salir de su zona de confort, habrá una alta probabilidad que intenten evadir el trabajo adaptativo, externalicen las responsabilidades, intenten construir agendas paralelas o simplemente ataquen personalmente.

No hay que tomarlo personal, esos ataques no son más que la representación de un sistema social que se ‘defiende’ con su ‘sistema inmune’ frente a un elemento extraño que está retando los paradigmas y creencias que, por años, han sido útiles. Al final los ataques no son contra el líder, sino es una defensa natural frente a un mundo desconocido.

Lo primero que tiene que hacer el líder para identificar el desafío adaptativo es entender el sistema desde su historia, individualidad y particularidades. Posteriormente, identificar un puerto de llegada, que podrá cambiar en la medida que se está explorando. Con esta hoja de ruta se pueden identificar narrativas fundamentales como ¿por qué es importante cambiar?, ¿qué está en juego si no cambiamos?, ¿qué debemos conservar?, ¿qué debemos eliminar? Una vez se identifique el verdadero desafío a resolver se construye una narrativa para validar su importancia.

Alrededor del desafío es necesario entender cuáles son los elementos técnicos que pueden ser solucionados por medio de autoridad, y cuáles requieren un ejercicio de liderazgo y aprendizaje colectivo.

 

Diagnosticar el paisaje político

Una vez se entiende el desafío adaptativo, se analizan las potenciales perdidas asociadas a la transformación en los grupos de interés. Se identifican los valores, creencias y resistencias al cambio que pueden generarse alrededor de la propuesta de transformación. Esto permitirá saber dónde habrá conflictos y anticiparse, lo cual será útil a la hora de la transformación.

 

Contener

Una vez entendido el sistema, y generadas hipótesis de trabajo, es hora de empezar la intervención. El proceso de contención es el paso previo a la generación de desequilibrio, y es tal vez uno de los más importantes a la hora de ejercer liderazgo, porque este ejercicio requiere de aliados y estrategias que aumentarán su autoridad en el sistema y facilitarán la transformación.

 

Pensar políticamente

Lo primero que se debe entender es que el líder no lo podrá hacer solo, y que la transformación o superación de los desafíos requiere aliados, por lo que se deben construir alianzas con aquellos que tengan niveles de autoridad relevantes en el sistema, y que se sepa que la transformación generará un beneficio.

Otro aspecto fundamental para el cambio es que el líder entienda que hace parte del sistema, por ende, es parte activa del problema, y debe analizar cuál es su responsabilidad en el problema y en la solución. El líder debe hacérselo saber al sistema, ya que aceptar los errores es una buena estrategia para aumentar los niveles de confianza y autoridad informal.

Por último, el líder se debe mantener cerca de su enemigo. Un adagio popular dice, ‘Mantén cerca a tus amigos, pero aún más a tus enemigos’. Entender las dinámicas de los opositores es fundamental a la hora de generar transformaciones. Entenderlos y comprenderlos hará más fácil la tarea de construir estrategias de neutralización.

 

Orquestar el conflicto

Las preguntas como fuente potencial de generación de conflicto productivo son fundamentales para la construcción de nuevas realidades y liderazgos. Orquestar el conflicto hace referencia a que la tarea del líder es mantener un diálogo y tensión creativa en el sistema, para que los temas importantes sean los que estén en la agenda, así sean los que más incomodidad generan.

Hay que poner los elefantes sobre la mesa y garantizar que el conflicto se mantenga en un área productiva, dado que, de subir mucho el desequilibrio, este conflicto puede generar destrucción del sistema, si no se mantiene la tensión los actores evadirán el trabajo adaptativo.

Al empezar a generar desequilibrio en el sistema, por leyes de los sistemas sociales, estos siempre van a buscar figuras de autoridad para volver al equilibrio. Esto se puede ver expresado en la evasión de las conversaciones difíciles, o de las responsabilidades individuales para la transformación; El líder debe devolver el trabajo para garantizar que cada actor se haga responsable. La única forma de garantizar sostenibilidad en los procesos de transformación es que sean de construcción colectiva.

 

Construir una narrativa

La transformación generará profundos malestares al interior del sistema, por lo cual es necesario que se construyan narrativas, individuales, generales y de grupos de interés, alrededor de la transformación. ¿Esto por qué es importante?, ¿qué está en juego de no transformarnos? Es fundamental que las narrativas mitiguen las perdidas asociadas a la transformación, esto mantendrá el desequilibrio en un rango productivo y de tensión creativa.

 

Tensionar

Durante la intervención será muy común tener disidentes o personas que, dado el nivel de desequilibrio, abandonan el barco; pero se debe acompañar su proceso y darles voces de aliento. Estas voces permiten fortalecer las narrativas. Tener muchos disidentes es señal que se puede estar haciendo algo mal en la orquestación del conflicto, o en la identificación del desafío, y es necesaria una revisión de los supuestos. Es un proceso de constante exploración y aprendizaje sobre la marcha.

Durante esta fase, tal vez una de las de mayor desequilibrio, se debe mantener una constante actitud de cuestionamiento y observación. Hay que desafiar sistemáticamente los supuestos que los han llevado a donde están, esto puede generar mucho desequilibrio, pero es fundamental para la sostenibilidad del proceso, no está mal volver a empezar. Lo más importante del proceso no es el puerto de llegada, sino el aprendizaje del sistema y la capacidad de adaptabilidad; cuando un sistema logra aumentar su capacidad adaptativa para navegar en desequilibrio, puede enfrentar casi cualquier desafío.

Por último, el sistema debe mantener una retroalimentación productiva, esto es fundamental para los procesos individuales y colectivos. No hay que castigar el error, sino verlo como una oportunidad de mejora.

 

Conclusión

Espero que este artículo contenga elementos de utilidad para las realidades personales, familiares, comunitarias y laborales. Desafíos y necesidades hay millones, pero se debe empezar con los más inmediatos y cercanos. Este proceso no radica en ir al África a transformar la vida de millones de personas en condiciones de pobreza. Cambiar el mundo será la sumatoria de acciones individuales que transformen realidades locales, que construyan puentes para que las comunidades y los ciudadanos tengan una vida mucho más sostenible, justa y equitativa.

Tenemos la responsabilidad de recuperar lo público como concepto, de creer en el prójimo, en el bienestar colectivo por encima del individual. Las dinámicas nos obligan a pensarnos como sociedad, a aportar a la solución de una deuda histórica que tenemos con millones de colombianos que viven en pobreza extrema, con los niños de la Guajira que mueren de hambre, con los campesinos, y con tantos colombianos que, independientemente de su credo, raza y condición social, nos necesitan.

 

*Este artículo fue originalmente publicado en Profesión Líder 2017. La presente es una versión adaptada para CUMBRE