PERSONAJES

Ser resilientes con un fin, no por supervivencia

Una entrevista con Miguel Pina e Cunha, experto en liderazgo positivo.

Por Laura Palacio Correa*


La resiliencia, la capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas, no solo es una palabra de moda, parece ser un estado perpetuo de la condición de ser colombiano. Podría decirse que los colombianos somos un pueblo que aguanta, que sobrevive a pesar de todo. Pero la resiliencia por sí misma no es suficiente para que un país o una organización salga adelante. Hay un ingrediente que falta para avanzar, uno que a veces parece difícil de ver en medio de la cantidad de noticias negativas que nos llegan día a día: el optimismo.

Para Miguel Pina e Cunha, profesor de Estudios Organizacionales en la Nova School of Business and Economics, ser resiliente está bien, pero la clave está en la esperanza, en fomentar y aprovechar las fortalezas de los individuos y los equipos de trabajo. Reconoce, sin embargo, que enfocarse en lo positivo y sus resultados es una tarea difícil pues es algo que se trabaja lentamente y muestra sus indicadores con el pasar de los años, no son noticia de última hora a diferencia de las catástrofes y, por lo tanto, no reciben la misma cobertura.

En su más reciente visita a Colombia, Pina e Cunha, experto en liderazgo positivo en las organizaciones, habló con CUMBRE sobre sobre la importancia de rescatar las cosas positivas.

 

¿Qué es el liderazgo positivo?

Hay un campo llamado la Escuela Organizacional Positiva, que es relativamente nuevo en los estudios de gerencia y organizaciones. Pero la idea es muy antigua y las personas que estudian el liderazgo desde la perspectiva optimista tienden a asumir que tiene menos que ver con la posición y más con el comportamiento.

Normalmente hay tres características del positivismo:

  1. Se enfoca en las fortalezas. La idea es que podemos mejorar los sistemas por medio de las fortalezas que ya existen, y no en lo que falta.
  2. Tiene que ver con efectividad, entonces el sistema debe funcionar y dar resultados.
  3. Tiene una mirada virtuosa de la realidad, evita caer en los extremos.

Si unimos las tres ideas, el liderazgo positivo tiene que ver con conseguir que se hagan las cosas, de manera virtuosa y con énfasis en lo que abunda y es una fortaleza en el sistema.

Normalmente cuando piensas en crear una organización efectiva, piensas en hard skills, tiendes a ir a los números o a las métricas. ¿Qué crees que ha cambiado?

Lo que es interesante de este enfoque positivista es que puedes imaginarte lo positivo como lo hago yo: en muchas clases dibujo el símbolo del ying y el yang y la idea es que lo positivo no es la ausencia de lo negativo, es la articulación entre las cosas buenas y las cosas malas, es la articulación entre hard skills y soft skills. No creo que la correcta administración sería posible sin las hard skills, pero tampoco sería posible sin las soft skills. Entonces esta visión positiva quiere decir que debes articular y equilibrar lo positivo con lo negativo, así como lo hard y lo soft.

Hay una metáfora que me encanta del profesor Jim March de Standford, quien dijo que un buen líder es un poeta y un plomero. Creo que es la mejor ilustración. Para que alguien sea un buen líder debe ser un poeta en el sentido de la idea de un propósito, que es la poesía – y creo que las organizaciones necesitan poesía – pero si tienes la poesía sin la plomería, no hay nada qué hacer. Es mejor ver este enfoque positivo como el ying y el yang, como una tensión entre opuestos que puede llevar a algo bueno, más que la aceptación de que el mundo es bueno y todo está bien, porque la vida no es así, no podemos evitarlo.

A veces la gente tiene este preconcepto y una mirada crítica a lo positivo porque asumen que es algo ingenuo y que no es realista. Ese no es el punto. Se trata de aceptar que la vida tiene cosas buenas y cosas malas y la cuestión es cómo podemos crecer a partir de lo bueno y lo malo.

¿Entonces qué está cambiando? Creo que hace algunos años la idea era que el buen manejo organizacional era saber la técnica, sobre tus finanzas, sobre la estrategia y pienso que cada vez más la gente se da cuenta que sí, necesitas esas herramientas y son importantes, pero también necesitas el resto. Al final los líderes que admiramos no son los que saben mucho sobre Excel y finanzas, sino los que pueden balancear los conocimientos técnicos con las habilidades interpersonales. Es una combinación de ambos.

En Colombia todo lo que es nuevo y los desarrollos que se dan en Estados Unidos o en Europa llegan 20 años después. ¿Cómo crees que estamos respecto a este tema?

Es normal, porque la gerencia en todo el mundo es susceptible a las modas y las tendencias. Yo soy de Portugal y también pienso que recibimos las tendencias con un par de años de diferencia y cuando llegan quizás ya no estén vigentes en Estados Unidos. Pero no creo eso sea relevante, porque que lo que más importa en las organizaciones son cosas atemporales. La tecnología cambia, la gente cambia y debemos tener eso en mente, lo cierto es que las cosas que importan necesitan tiempo para crecer y desarrollarse.

Si piensas en esta nueva era de digitalización donde todo el mundo está obsesionado con lo digital, ha estado con nosotros por 20 años, así que es algo continúo. Enseño en Europa y también voy a menudo a África y creo que lo diferente sobre Colombia es que hay una idea de que la organización tiene que cuidar el negocio, pero por otro lado veo que hay una gran conciencia de la misión social de las organizaciones, probablemente por razones que tienen que ver con la naturaleza del país. Veo que hay una inclinación a considerar que no sólo se trata de los números, sino también sobre desarrollar una misión social y filantrópica.

Esto está alineado con la noción de organizaciones como fuerzas por el bien, que es una de las medidas del positivismo. Entonces si lo veo correctamente, están invirtiendo en eso, aún si no saben que están haciendo algo positivo (positivo en el sentido de la marca) porque claramente eso es positivo.

Uno de los elementos del liderazgo positivo tiene que ver con la resiliencia. Los colombianos hemos pasado por mucho y somos resilientes, pero no siempre sacamos provecho de eso. ¿Cómo podemos usar nuestra resiliencia?

Creo que la resiliencia es importante, pero debe venir con otras características. Por ejemplo, en uno de los marcos conceptuales en la escuela de las organizaciones positivas, la resiliencia está junto a la esperanza, eficacia y optimismo. La resiliencia está bien, pero es mejor si la combinas con otros elementos, y esto es lo que crea el capital psicológico positivo.

¿Para qué somos resilientes, cuál es el objetivo al que queremos llegar? Ese el es punto que hay que considerar.

 

Miguel Pina e Cunha tiene un título de doctorado de la Universidad de Tilburg (1998) y es profesor de Estudios Organizacionales en la Nova School of Business and Economics. Ha publicado más de 100 artículos en periódicos internacionales. Anteriormente trabajó en varias compañías y en el gobierno portugués en liderazgo y procesos de cambio gerencial.

*Laura Palacio es comunicadora social, trabaja en la industria del entretenimiento y lo que más le gusta es es cine. Escribe soyroja.com de temas personales que enfrentan los jóvenes hoy en día.

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