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“Si pudiéramos resolver los retos de la sostenibilidad hablando, ya los habríamos resuelto”: Tim Mohin, director del GRI

La sostenibilidad es uno de los asuntos más discutidos del siglo XXI, pero ¿cómo pasar de la discusión a la acción?

Por Andrés Acevedo Niño*


Imagen: Archivo entrevistado

“La sostenibilidad se ha convertido en una especie de concurso de belleza, de ganarse tal premio o asistir a tal otra conferencia”.

Tim Mohin

La relación de Tim Mohin con la sostenibilidad es de vieja data. Desde su formación como biólogo, pasando por sus inicios en la Agencia de Protección Ambiental estadounidense, hasta su posición actual como director del Global Report Initiative (GRI), Mohin es un verdadero veterano en materia de desarrollo sostenible.

Pero la carrera de Mohin no es una mera suma de años de experiencia profesional, se trata en realidad de un esfuerzo constante por situar el desarrollo sostenible en el tope de prioridades del sector público y privado. En la presentación de su libro Cambiar las empresas desde adentro, Mohin compartió con CUMBRE sus pensamientos y reflexiones alrededor de la pregunta última de la sostenibilidad: ¿cómo pasar de hablar de sostenibilidad a volverla una realidad?

¿Cuál cree que es el punto clave que hay que comunicarles a los líderes empresariales respecto de la sostenibilidad?

No existe una verdadera diferencia entre ser un líder sostenible y un líder empresarial. Vivimos en un mundo cada vez más sobrepoblado, contaminado, escaso de recursos y caliente. Esa es la realidad. ¿Cuál es su rol como líder empresarial? Confrontar las realidades, el contexto. “¿Cómo incorporo la sostenibilidad en mi negocio?” Ese es precisamente su trabajo.

¿Cree que lo ven como trabajo extra?

Sí porque no lo entienden. La mayoría de los líderes empresariales han sido entrenado para los negocios; tienen conocimiento especializado en finanzas, marketing, etc. Eso hace que cuando traigas a colación asuntos laborales, ambientales, y de diversidad, ellos volteen sus ojos y deleguen en alguien más la responsabilidad.

Creo que esas actitudes tienen sus días contados porque muchas veces son precisamente estos asuntos los que traen mayores riesgos o mayores oportunidades para las compañías. Y eso es algo que están comenzando a advertir los CEO y juntas directivas más inteligentes.

La tendencia es clara: la sostenibilidad se está convirtiendo en parte del negocio.

¿Usted cree que es útil tener un departamento de sostenibilidad o debería ser una actitud de todos los colaboradores de la empresa?

Esto es un argumento fundamental y tiene dos lados: por un lado, la sostenibilidad es trabajo de todos, por lo tanto no deberíamos tener un departamento encargado. El otro lado cree que sí deberíamos tener un departamento. Yo tengo una opinión fuerte al respecto: creo que sí debería existir un departamento encargado.

Lo que es trabajo de todos, no es trabajo de nadie. La mayoría de personas tienen trabajos tiempo completo y no tienen realmente tiempo para pensar por fuera de sus funciones.

La clave es que el departamento actúe como un facilitador. Que en vez de apropiarse del tema, se conviertan en coordinadores. Que lideren desde la influencia. Que se acerquen a cada departamento, conversen sobre los problemas y produzcan soluciones y metas comunes que luego el departamento se encargará de coordinar y reportar. Es muy importante que el departamento no se convierta en dueño de la sostenibilidad.

¿Cuál cree que es el mayor reto a la hora de comunicar sobre sostenibilidad?

Creo que son dos principales: el primero es que se ha creado una especie de narrativa excluyente que divide el mundo entre personas y empresas sostenibles y las que no lo son. Poner etiquetas para dividir a las personas hace mucho daño.

El otro problema es que se habla tanto sobre sostenibilidad que la gente está sobresaturada. La sostenibilidad se ha convertido en una especie de concurso de belleza, de ganarse tal premio o asistir a tal otra conferencia. A veces bromeo con que si pudiéramos resolver los retos de la sostenibilidad hablando, ya los habríamos resuelto.

Cuando uno está involucrado en trabajos como el mío, creo que hay que preguntarse cuál es el mejor uso de su tiempo. Existe un costo de oportunidad para cada hora que dure hablando. Por eso intento que se trate de oportunidades que demuestren tener un efecto perdurable y cuantificable. De otra manera, no tiene sentido.

¿Algún mensaje final para aquellas personas que trabajan en el sector privado?

Atrévanse a hacer cambios desde la posición en la que se encuentran. Ya sea en el área de contabilidad o de producción. Lideren desde donde están.

 

*Andrés Acevedo Niño es editor de CUMBRE y cofundador de 13% pasión por el trabajo, el principal podcast latinoamericano sobre satisfacción en el trabajo.

 

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