BARRANQUILLA: EL NUEVO LIDERAZGO

“Tecnoglass es un colegio: el que no llega a las 7:55 am, no entra.”

Una entrevista con Christian Daes, presidente de Tecnoglass.

Por Claudia Santodomingo*


“A mis cinco años me inspiró una familia que vivía enfrente de mi casa, eran los dueños de una gran fábrica en Colombia, de las pocas que tenían puertas automáticas”.

Christian Daes

A Christian Daes unas puertas automáticas lo motivaron a convertirse en empresario. Eran las puertas automáticas de una fábrica que era propiedad de una familia que vivía al frente de su casa. “Allí nació mi sueño, junto con mi hermano, de ser industriales” recuerda el hoy presidente de Tecnoglass, una de las principales empresas de Barranquilla.

Tecnoglass, que hoy cuenta con 5.800 colaboradores, transforma y comercializa vidrio y sus ventanas figuran en aeropuertos, rascacielos y hasta cortes federales de Estados Unidos. En CUMBRE quisimos saber más sobre Christian Daes, el hombre detrás de Tecnoglass.

 

¿Quién es Christian Daes?

Tengo 55 años, nací en Barranquilla y me formé en el colegio San José. En 1981 me fui a estudiar inglés a Boston, y luego Business Information Systems en la Universidad de Carolina del Norte.

Soy una persona normal, común y corriente, tranquilo, amante de la paz. Creo que la labor está cumplida cuando uno es capaz de poner la cabeza en la almohada y quedarse dormido rápido. Eso significa que tienes la consciencia tranquila. Afronto los problemas cuando se debe, si me toca ponerme bravo me pongo bravo y soy demasiado estricto.

Tecnoglass es un colegio: el que no llega a las 7:55 am, no entra. La razón es que me gusta que cuando la gente llame a Tecnoglass la persona que están buscando conteste el teléfono, eso es saber que uno está jugando con el equipo completo. Al principio es un choque para los nuevos, pero luego se dan cuenta que el profesor enseña y lo hace bien.

¿Cómo mides el éxito en tu vida?

Sentirse orgulloso de lo que haces, del producto que fabricas y, lo más importante, de la interacción con la comunidad y el medio ambiente. Nada ganas con tener y que nadie tenga. Nada ganas con poder viajar y que las personas a tu alrededor no tengan esa posibilidad. Nada ganas si no generas prosperidad a todas las personas que trabajan contigo.

Mi éxito es que mis empleados vayan avanzando, subiendo, consiguiendo y alcanzando logros. En Tecnoglass patrocinamos la espiritualidad y sentir orgullo por lo que haces.

¿Qué agradeces en la vida?

Todo. Cuando me levanto, pienso que Dios me regaló un día más. Yo vivo agradecido por todo. A Dios le pido que mi familia esté saludable, que no perdamos el norte, que el dinero no se nos vuelva una cosa que nos ata materialmente.

Hay que mirar hacia arriba y hacia abajo para llegar a un equilibrio. Hay que aspirar hacia arriba con los pies en la tierra.

¿Qué titulo le pondrías al capítulo de tu vida hoy?

“La Cosecha”. Porque estamos recogiendo lo que hemos venido sembrando las últimas tres décadas.

Cuando empecé con Tecnoglass, se pasaron momentos difíciles, días en los que no había cómo pagar la luz, ni pagarles a los veintiocho empleados que trabajaban en ese momento, en los que las personas no me pasaban al teléfono, las personas a las que le debía no querían venir a cobrar por la mala situación que estábamos atravesando y por la lejanía de nuestras instalaciones.

Hoy vienes a visitarnos y en el parqueadero no caben los carros, es la muestra de ver cómo esta fabrica genera prosperidad y tranquilidad para 5.800 familias. Esta es la cosecha que estamos recogiendo.

Ahora, ¿hasta dónde planeamos llegar? Queremos llegar mucho más lejos, ser de las empresas que se sostienen con el tiempo, que pasen veinte años y aún estemos funcionando.

¿Qué cosas haces hoy que 5 años atrás no hubieras imaginado?

Yo hago exactamente lo mismo que he venido haciendo hace varios años. Antes de salir de mi casa rezo el rosario dos veces, disfruto sentarme a escuchar a mis amigos, y tener esos minutos para que las personas calmen su espíritu y su alma.

Llegamos a la Nasdaq y no lo logré yo, lo logramos las 5.800 personas que trabajamos acá.

¿Qué te inspira?

A mis cinco años me inspiró una familia que vivía enfrente de mi casa, eran los dueños de una gran fábrica en Colombia, de las pocas que tenían puertas automáticas. El sueño de mi hermano y yo siempre fue ser industriales. Nos inspira el servicio social; yo quiero tener para compartir y para invertir en nuevos negocios, en Tecnoglass y en obras sociales.

Nosotros tenemos que crear esperanza en un país lleno de malas noticias. Nuestra labor es abrir los ojos a la juventud, ser ejemplo de que sí se pueden lograr las metas y de que sí hay un mañana.

 

*Claudia Santodomingo es profesora y mentora en temas de liderazgo y coordinadora del Centro de Liderazgo del CESA.