PERSONAJES

“Tenemos que aprender maneras de ver primero a la persona y la opinión luego”: Jean Paul Lederach

La tendencia natural es a reaccionar. Una posición más invitacional puede ser la clave para empezar a dialogar.

Por Aldo Civico*


Imagen: Archivo CUMBRE

“Uno de los elementos en común que he observado es que las personas reaccionan primero a lo que perciben como origen del argumento, en vez de la calidad de lo que se comparte. Eso introduce reactividad en las narrativas”.

Jean Paul Lederach

El académico estadounidense Jean Paul Lederach ha trabajado en resolución de conflictos y construcción de paz durante más de 30 años. En esta entrevista, ofrece alternativas para superar la polarización y reactividad que es constante en un gran número de sociedades.

 

Siempre que hay un conflicto destructivo, hay personas que eligen trabajar por la paz y otros que eligen el camino de la destrucción. Basado en tu experiencia, ¿Cuáles son los factores que derivan en que personas, en circunstancias similares, elijan diferentes caminos?

No creo que exista una variable que por sí sola explique esa situación. Parece más bien tratarse de una combinación de elementos. Sin embargo, hay algo recurrente en aquellas personas que no caen en las dinámicas destructivas del conflicto: la reflexión introspectiva. Esa es una habilidad que han desarrollado aquellas personas que son capaces de aislarse de las dinámicas reactivas que genera el conflicto. La reflexión introspectiva permite concientizarse de dichas dinámicas y la manera como nos intentan doblegar, y al mismo tiempo elegir la manera de responder conscientemente a la situación.

Sin ese nivel de consciencia y de reflexión introspectiva, podemos fácilmente quedar atrapados en modo reactivo en un contexto con alternativas e información que las más de las veces no podemos comprender totalmente. Vivimos en un mundo complejo y la habilidad de tolerar cierto nivel de ambigüedad sin reaccionar en modo defensivo a las situaciones es clave.

La polarización nos ha enseñado que tendemos a retractarnos y tener más contacto con aquellos que están de acuerdo con nosotros. Esto reduce las avenidas a través de las cuales entendemos la complejidad. Creo que la dinámica es sencilla: culpamos a personas o puntos de vistas particulares y eso genera ciclos de reactividad. Todo esto genera más polarización pues nos mueve hacia una visión particular del mundo y nos aleja de la capacidad de generar un bien común.

 

¿Cuáles son algunas de las actitudes y prácticas que sugieres desarrollemos en un mundo tan polarizado?

La primera viene directo de los filósofos griegos: “conócete a ti mismo”. Eso significa tomarse el tiempo para fijarse en la retroalimentación que estamos recibiendo de los demás y de estar más consciente de los patrones en los que solemos caer. Es, sin duda, un viaje de toda la vida.

La segunda consiste en desarrollar la capacidad de escuchar en entornos que tienden a apresurarnos a juzgar. En otras palabras, humildad y paciencia. Creo que la antítesis de la humildad es la arrogancia y se refleja en actuar como un ‘sabelotodo’. Lo que la humildad y paciencia proveen es la capacidad de incrementar nuestra tolerancia.

La tercera tiene que ver con escuchar desde una posición invitacional. Invitar las palabras para poder entenderlas, sin descalificarlas con base en quien su interlocutor es. Y la cuarta es un concepto denominado coraje social: la habilidad de separarse de dinámicas de grupo que deriven en la deshumanización del otro. Supone desarrollar la habilidad de escuchar de una manera más interactiva a aquellos con los que estemos en desacuerdo, y tener el coraje de confrontar a nuestra propia tribu –aquellos con los que compartimos determinado punto de vista– cuando están actuando de manera deshumanizante.

 

Hoy en día existen reacciones al populismo. Sin embargo, parece ser que reaccionar ante el populismo sólo sirve para reforzarlo, ¿cómo evitamos ese riesgo?

Uno de los elementos en común que he observado es que las personas reaccionan primero a lo que perciben como origen del argumento, en vez de la calidad de lo que se comparte. Eso introduce reactividad en las narrativas. Si se asume una posición invitacional, se está dispuesto a interactuar con las preocupaciones que subyacen al mensaje. Usualmente, la mayoría de mensajes que provienen del populismo tienen un contenido que expresa una opinión o punto de vista que tiene detrás una serie de experiencias y emociones.

Lo que procura la posición invitacional es precisamente evitar el instinto natural de luchar en contra del contenido, e interactuar en un nivel más profundo con la experiencia y las emociones que le subyacen. Se trata de intentar entender lo que esa persona ha vivido y atravesado para que crea en eso. Es una dinámica totalmente diferente.

La manera como suelo explicarlo a mis alumnos que están teniendo dificultades con un punto de vista es que tenemos que aprender maneras de ver primero a la persona y la opinión luego. La tendencia es a ver la fuente de la opinión con la cual no estamos de acuerdo y luego interactuar con esa opinión en un intento por destruirla. Cuando asumes la posición invitacional, le damos prioridad a eso que nos gustaría que los otros entendieran sobre nosotros: que hemos vivido ciertas situaciones que nos han llevado a entender el mundo de cierta manera. Eso lleva la conversación a un lugar de exploración mutua, en vez de contradicción mutua. Eso es algo que creo que deberían intentar aquellas personas que ejercen liderazgo.

 

*Aldo Civico es experto en resolución de conflictos y doctor en antropología.